El mundo es real, pero lo ignoramos

El mundo es real.
Completamente real.
Si bien nuestros mecanismos para percibirlos son limitados, eso no quita que haya una realidad compleja, sumamente compleja, que tiene una existencia propia más allá de nuestra presencia, creencia, observación, deseo, voluntad y hasta acción.

Hay una realidad allá fuera, además de la que nos es conocida y de la cual no tenemos forma de percibirla ya que está por fuera de nuestra capacidad de percepción, y mientras no descubrimos instrumentos tecnológicos y conceptos que parecen fantásticos al principio.
Te pongo un ejemplo sencillo.
El perro tiene un oído que le habilita a oír frecuencias que para nuestra audición son inexistentes.
Es decir, el bicho está escuchando un sonido que te envuelve, te rodea, te golpea, te atraviesa, un sonido absolutamente presente y real, pero del cual no te das cuenta ni tienes cómo hacerlo.

Hasta que un buen día alguien teorizó al respecto, vaya uno a saber cómo y por qué.
Luego la tecnología nos regaló instrumentos de medición que nos hacen darnos cuenta de aquello que no podemos percibir. Entonces, esa señal inaccesible para nosotros se traduce en estímulos que sí alcanzamos, como por ejemplo se traduce a un sonido en el rango de frecuencia humana o se convierte en señales de luz o en rayas en una pantalla.

¿Se va entendiendo hasta ahora?
Espero que sí.

El ejemplo del sonido inaudible para la persona, es una gota en un océano inaccesible para nosotros y por tanto del cual ignoramos su tamaño.
Quizás hay infinitos elementos que no tenemos siquiera como imaginarlos, menos como conceptualizarlos y menos como convertirlos en algo coherente con nuestro entendimiento y percepción.

Ya ni hablemos del mundo espiritual, lo que corresponde al absolutamente diferente a todo lo creado; que no ocupa tiempo ni espacio; por tanto en verdad no tenemos siquiera un esbozo de imaginación que pueda darnos una idea de lo que significa. Porque nosotros estamos apresados en el tiempo y el espacio, todo lo que conocemos, sabemos, sentimos, amamos, odiamos, tememos, queremos, etc. se encuentra sometido al tiempo y espacio.
Hasta las creencias y relatos acerca del Uno y Único lo quieren atrapar en nuestro mundo limitado, pero en verdad es completamente diferente, distinto, inaccesible.

Este mundo maravilloso, el que conocemos, el que podemos llegar a conocer, el que está por fuera de todo intento humano; este mundo nació por Voluntad Divina.
El Creador, Ese que es infinitamente diferente a todo lo existente, decidió crear el universo.
Obviamente que “decidir”, “crear” y cualquier otro verbo o representación es lenguaje poético, porque el Eterno es un inabarcable misterio para nuestro limitado ser envuelto en materialidad.

El mundo fue obra del Amor y la Sabiduría.
No fue un error, sino que fue diseñado, elaborado, perfeccionado, instruido para que pueda cumplir la Voluntad del Creador.

El Uno no lo ha abandonado, no lo creó y se apartó de él.
No lo desechó de Su Voluntad.
No lo valoró como despreciable, aunque sea infinitamente nada ante Él.

Más bien, Su infinito Amor nos inunda a cada segundo.
Estamos bajo su “mirada” atenta, nos acompaña sin pausa.

Ahora unamos toda esta lección para llegar a unas conclusiones prácticas:

  • La humildad es un requerimiento básico.
  • Lo que sabes es tan poco que por más que avances seguirás sabiendo poco.
  • Igualmente, es nuestra obligación ir dando pasos fuera de nuestras celditas mentales, descubriendo nuevas fronteras de pensamiento que atravesar.
  • Cuanto menos hablemos DE Dios, menos idolatría en nuestra vida.
  • Cuanto más hablemos de la Voluntad REVELADA de Dios, que es instruida por maestros verdaderos de espiritualidad, entonces estaremos conectándonos conscientemente con el infinito.
  • Hay un infinito de cuestiones que no serán jamás accesibles para el hombre en este mundo.
  • El mundo es bello, aunque contiene elementos peligrosos y nocivos.
  • El Amor y la Sabiduría fueron los ingredientes para crear este mundo.
  • El mundo no es un error, sino Voluntad del Creador.
  • La gente llena con fantasías supersticiosa su ignorancia abismal.
  • La gente quiere magia, se desespera por ella, y eso da un gran poder a los mercaderes de la “fe”.
  • Vayamos con cuidado, para no tropezar con nuestra ignorancia infinita y caernos en infinitos pozos de torpeza.

Continuaremos estudiando con aquellos que estén calificados para hacerlo.
Los otros irán a regodearse con la magia.

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