Ganarle a la muerte

«וְהָֽרָשָׁ֗ע כִּ֤י יָשׁוּב֙ מִכׇּל־חַטֹּאתָו֙ אֲשֶׁ֣ר עָשָׂ֔ה וְשָׁמַר֙ אֶת־כׇּל־חֻקוֹתַ֔י וְעָשָׂ֥ה מִשְׁפָּ֖ט וּצְדָקָ֑ה חָיֹ֥ה יִֽחְיֶ֖ה לֹ֥א יָמֽוּת:
si el impío se aparta de todos sus pecados que cometió, guarda todos Mis estatutos y practica la justicia y la misericordia, ciertamente vivirá; no morirá.»
(Iejezkel/Ezequiel 18:21)

Es evidente que el hombre, en tanto ser vivo, es mortal; por tanto: ¿qué significa que “no morirá”?
Es una promesa de Dios, no son palabras de algún mago o vendedor de humo; por lo que es una palabra verdadera y que no engaña.
¿Qué quiere decir que “no morirá”?

Podemos dar tres respuestas ahora, quizás hay más.

1- Que la tragedia que el malvado se estaba preparando con su conducta negativa puede revertirse o mitigarse cuando se encamina por la senda del constructor de SHALOM (pensamientos, palabras y acciones de bondad y justicia en todo momento).

2- Que el malvado puede estar respirando y aguantar su cuerpo en esta vida durante muchos años, pero es una cáscara vacía, máscaras sin un rostro verdadero detrás.
El concepto de muerte aquí no trata de dejar de latir el corazón o no tener actividad el sistema nervioso, sino a la conexión que el hombre manifiesta con su identidad espiritual.
La vida es cuanto de divinidad hay en su carnalidad.
Por tanto, el malvado esta muerto en vida; en tanto que el constructor de SHALOM aún después de muerto sigue vivo.

3- La promesa refiere a que incluso cuando la muerte física nos gana, porque es un hecho ineludible; igualmente hay tres posteridades para la persona:

  • su existencia en el GAN EDEN, el paraíso celestial.
  • el recuerdo que permanece activo positivamente en la vida de quienes le sobreviven.
  • las obras que dejó tras de sí y que continúan poblando de energía positiva las vidas de los demás.

Hay mucho más para aprender de este pasaje del profeta, pero la que tienes en manos ahora es poderosa.
Aprovéchala, compártela, agradécela.

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