El miedo que te come

«כִּ֤י פַ֣חַד פָּ֭חַדְתִּי וַיֶּֽאֱתָיֵ֑נִי וַֽאֲשֶׁ֥ר יָ֝גֹ֗רְתִּי יָ֣בֹא לִֽי:
El miedo que presentía me ha sobrevenido; lo que me daba terror me ha acontecido.»
(Iyov/Job 3:24)

Una tremenda y verídica sabiduría encierran estas palabras.
Expliquemos comenzando por saber que el miedo es una fantasía de impotencia en el futuro, que no tiene realidad actualmente.
No confundamos ni con susto ni con precaución, que no son lo mismo.

El miedo, que es un asunto imaginario, consume energías actuales, empobreciendo los recursos del presente.
La persona se enfoca en lo que teme y lo hace desde una perspectiva disminuida, viéndose derrotado por un enemigo al que asume como peligroso. El hecho es que ese adversario no tiene existencia en este momento y lugar, y tal vez tampoco en el futuro.
Este derroche de energía está generando una situación de menos poder actual.

Con menos recursos, con más angustia, rodeado de confusiones y sometido a la fantasía, no es raro que aquello que teme se convierta en realidad.
O, que otra impotencia real venga a ocupar ese puesto, llevando a la persona a sufrir.

Tal como menciona con claridad el párrafo de Iyov.
Pongamos un ejemplo, uno entre miles, para ayudar a entender este mecanismo tan extendido.

La persona tiene miedo a que su pareja lo deje.
No hay ninguna evidencia material de que eso pudiera suceder.
No hubo ninguna palabra reveladora.
Nada, solo la imaginación.
Una habladuría interna que no quiere parar.
Que incita a desconfiar.
Que descubre pruebas donde no hay nada.
Que demanda atención y declara que tiene la verdad.
Entonces actúas en base a tu Sistema de Creencias, orientado por este miedo.
Tu conducta se vuelve un tanto “paranoica”.
Desconfías.
Persigues.
Te pones obsesivo.
Acusas.
Agredes.
Estás de mal humor.
Provocas disputas.
¿A qué no adivinas cuál va a ser el resultado? te dejan

Ahora bien, tomando en consideración esto: ¿Cuál sería un curso de acción saludable?
Evidentemente tomar en cuenta la presencia del miedo y ponerlo en el lugar que le corresponde: de fantasía peligrosa, de enemigo interno que nos va corroyendo por dentro y provocando la miseria.

Quizás este principio fundamental del manejo de las energías vitales sirva también para entender un versículo que en apariencia podría resultar desconectado:

«Teméis la espada, y espada traeré sobre vosotros, dice el Señor Elohim.»
(Iejezkel/Ezequiel 11:8)

Que puede ser interpretado como: si estás actuando movido por el miedo, si te dejas dominar por el EGO y sus trampas en lugar de servir con lealtad al Eterno; entonces el Eterno no detendrá que lo que temes te dañe.
Pero, si desenfocas tu miedo y te concentras en ser leal a Él, con plenitud y EMUNÁ (convicción racional); entonces no estarás agobiado por las impotencias imaginarias sino que serás vencedor allí en donde tienes chance de serlo.

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