El disco rayado

Repites lo que crees y crees que es sabiduría esa creencia que repites.
Vuelves a repetirlo.
Y otra vez más.
Varias un poco, pero no cambias el discurso.
El lema permanece inalterado.
Sigues mascullando la misma creencia.

De tanto repetir se hace conocido, evidente.
Parece verdad, aunque por ahí está en el polo opuesto.
Pero te suena verdadero, lo sientes certero.
Se hace parte de ti, como si fuera un órgano vital.

No hay avances, sino parálisis.
Dentro de la celdita mental.
Atrapado atrás de esos barrotes de aire pero que tienen tanta fuerza como para dejarte encerrado.
Pudiendo mover la puertita y salir, aunque sea un pasito.
Porque… la cerradura no está echada y la puerta ni siquiera está trancada.

Pero no te animas.
El miedo es más fuerte que el anhelo de vivir.
El apego a la programación que te han introducido.

No criticas, te aterras cuando te salta alguna pequeña duda.
Solamente sufrir en silencio, admitir tu impotencia, ser servil con tu amo.

Repetir el lema para hacerte fuerte.
Agredir al que se atreve a denunciar el error.
Silenciar a los que osan decir algo que altera esa mentirosa paz que te protege con muerte.

Obligar a otros a repetir contigo el lema.
Amedrentar y atacar con violencia, para que nadie se interponga entre tu creencia y tu esclavitud.
Presionar y amenazar, estafar y engañar, gritar y victimizarse, todo vale con tal de preservar tu estado de prisionero en tu celdita mental.

Como un viejo disco de vinilo rayado, que una y otra vez salta para volver al mismo surco, tocar la misma música, repetir sin parar las mismas letras, no cambiar con la esperanza de sufrir menos.

Defensor de quien te maltrata.
Difusor del mensaje que te asesina.
Sostén de látigo que te castiga.
Cómplice del ministro religioso que te viola.
Ayudante del perverso que te tortura.
Todo ello mientras eliges permanecer encerrado en tu discurso muerto y de muerte.

Es necesario dar un paseo fuera de la celdita.
Respirar un nuevo aire, de vida.
Encontrar pensamientos y no recreación de creencias.
Romper las cadenas.
Preguntar, pero de verdad preguntando.
Elaborar ideas alternativas, opciones que no condicionen a una respuesta ya preconcebida.

Es necesario darnos cuenta de nuestra esclavitud al Sistema de Creencias.
Es hora de dar un paso hacia la libertad.

Por ello estamos en Coaching Espiritual, para abrir las inteligencias orientados por la Conciencia Espiritual.

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