Cinco botones

Somos seres multidimensionales: físicos, emocionales, sociales, mentales y espirituales.
Ante cualquier suceso podemos reaccionar o responder desde alguna de estas dimensiones, provocando con ello diferentes experiencias para nosotros y nuestro entorno.

Basados en este hecho, haremos ahora este breve estudio que te informará de cinco botones que tienes a tu disposición y qué sucede cuando los apretamos.

El botón rojo por regla general no espera a que tú lo presiones, es el que se dispara de manera automática cuando te encuentras en una situación de impotencia, sea real o imaginaria.
Reacciona con furor, gritando, golpeando, agrediendo, movilizando con energía los músculos, rompiendo los límites, sin medir ninguna consecuencia. Es irracional y no opera en base a lógica, sino simplemente al instinto (o al condicionamiento que se ha adquirido en base a la repetición de conductas).
A veces podemos recurrir a él adrede, cuando nos permitimos acciones o palabras violentas, que bien pronto pierden el control y se transforman en desacato.
El rojo está para sobrellevar las situaciones adversas de manera mecánica, espontánea, y sumamente veloz, para salvarse aquí y ahora de la amenaza, sin medir ni mediar.

El botón negro, al igual que el anterior, también suele ser automático y no regirse por la coherencia del pensamiento o algún ordenamiento legal. Pero, a diferencia del rojo no es una explosión de cólera sino el encogerse, cerrarse, apagarse, reducirse, empobrecerse, victimizarse, y todo lo que representa el evitar la confrontación también ante hechos que hagan sentir impotencia (real o imaginaria).
Si el primero era una expresión desenfrenada de energía destructiva, éste dirige la destructividad hacia dentro, cohibiéndose, achicándose, huyendo: sea quitando el cuerpo del lugar o anestesiando la mente y los sentidos.
La emotividad llorona, angustiante, amarga, de tonalidad depresiva,abrumadora, que aniquila las fuerzas y pone en mayor debilidad al que reacciona de esta manera.
Aunque su finalidad es proteger a la persona, pudiera no resultar efectiva.
Al igual que el rojo también es disparado por el hábito, cuando las conductas fueron repetidas y convertidas en una segunda naturaleza.

El botón amarillo hace una pausa a las reacciones automáticas orgánicas y de cierta forma se detiene a valorar las consecuencias de sus acciones. Evalúa basándose en mandatos sociales, que suelen estar adoquinados en el Sistema de Creencias, y por tanto no pasan por el tamiz de la crítica racional. Por lo cual, más que pensamientos son adoctrinamientos, fragmentos que se han introducido en la mente y funcionan como programas inconscientes que determinan pensamientos, palabras, acciones, afecciones, etc.
La educación recibida en el hogar, por aquellos que nos criaron desde los primeros momentos; los adiestramientos a los que fuimos sometidos. Los mensajes impartidos desde medios masivos de desinformación, las pautas sociales, las modas, las tendencias en Redes Sociales, la moral, la mirada del otro, las expectativas de otros, todo lo que se ha introducido y fermentado en nuestra mente como Sistema de Creencias.
Entonces, cuando la persona aprieta este botón lo hace como una obligación ante otros, esperando no ser convertido en anónimo, esperando retribución de alguna especie, esperando evitar el estigma social, esperando la ventaja que es prometida a quienes se mantienen dentro del rebaño.
Por supuesto que es tan poderoso el Sistema de Creencias que opera desde el inconsciente, por lo cual el apretar este botón no suele darse como una toma de decisión racional y fundamentada en principios éticos; no se dispara automáticamente por estar en la naturaleza, sino por el adoctrinamiento al que nos vemos sometidos constantemente.

El botón verde es el que nos permite visualizar el mundo más allá del aquí y ahora, del egoísmo, de la reacción a la impotencia del momento.
Porque nos elevamos por sobre los condicionamientos básicos, buscando respuestas, analizando, criticando, preguntando para aprender, investigando, cuestionando, estudiando, compartiendo, debatiendo, comunicando, proponiendo, negociando, armonizando, descubriendo, pensando, creando, imaginando, planificando.
Cuando decidimos presionar este botón, estamos buscando una vida mejor, un presente más agradable, la alegría que no perjudica.
Si no tenemos cómo zafar de la impotencia, hacemos lo que podemos para fluir.
Es un plano de acción mucho más amplio que los tres anteriores, más dedicado a la pacificación, que no recurre a la violencia sino al entendimiento.
Pero, como los tres planos anteriores se hunden en lo profundo de la personalidad, en lo más antiguo, en lo más primitivo, en lo más original, en lo inconsciente; resulta que el botón verde queda en desventaja, reducido en posibilidades, faltándole energías. No basta con aprender muchas teorías, ni filosofar, ni ser experto en malabarismos intelectuales, ni en haber memorizado montón de conceptos, ni en tener capacidad de asociar; porque todo queda empotrado en la maquinaría que brindan las dimensiones previas.
Por tanto, requiere muchísimo esfuerzo, dedicación, paciencia, humildad, voluntad el hacer uso cotidiano de este botón.
No te olvides que por muy inteligente y culta que sea la persona, su conducta no se forma solamente de la claridad del pensamiento abstracto.

El botón azul cielo es el de la espiritualidad; por tanto, el de estar consciente de ser uno con el Uno, estar en conexión con toda la Creación. Saberse NESHAMÁ, espíritu, chispa Divina, y por tanto pasajero de la eternidad. Comprender que estamos en este mundo por un tiempo limitado, para recoger experiencias, para aprender lo que en el mundo espiritual no se aprende por carecerse de cuerpo y limitaciones físicas.
Estar consciente de que somos gotas del mismo océano y que éste cuenta con reglas éticas/espirituales, las cuales el Eterno ha expresado como Siete Mandamientos para las personas de las Naciones y como 613 mandamientos para el pueblo judío.
Cuando se toca este botón, no se espera ganancia alguna, pero tampoco daño evitable.
Se quiere el bienestar de todo y todos, más allá de la comprensión intelectual pero nunca negándola.
Se construye SHALOM, con pensamientos, palabras y acciones de bondad y justicia.
Se es leal, porque es lo que uno necesita ser.
Se es paciente, se es comprensivo, se es conectivo.
Pero, como somos pasajeros en este mundo, el alcanzar a tocar este botón queda muy lejano, porque es necesario recorrer infinidad de experiencias que nos vayan quitando máscaras que ocultan nuestra identidad, porque es necesario correr del camino los obstáculos que hemos ido adquiriendo para resplandecer con toda nuestra LUZ.

1 thought on “Cinco botones”

  1. Gracias por las enseñanzas, son definitivamente puertas que abre nuestra mente y fortalecen nuestra Neshama! El botón azul cielo,es el que seguire tocando, con ayuda del Eterno,

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