El venenoso pensamiento mágico

Desde hace un tiempo se puso de moda el “pensamiento mágico”, incluso entre las que se pudieran considerar personas pensantes.

Es tan fuerte la errónea creencia que con el pensamiento positivo Dios saldrá a hacer los mandados, que hoy ocupa casi el lugar de un dogma sagrado.

Personajes y personajillos lo andan repitiendo, fabricando lemas, comerciando con ello, vendiendo libracos, armando seminarios, publicitando su mercancía podrida de fe y religión; al punto que sí, parece que fuera cierto.

Y no hace mella que las evidencias racionales demuestren otra cosa, ni que los grandes maestros de la Verdad no mencionaran tal disparate, o si lo hicieron fue para condenarlo como una tontería o una baja intención de brujería.

Mientras tanto, los maestrillos de esta nueva era de superficialidad encubierta como gran misterio místico, siguen haciendo crecer sus cuentas bancarias y el poder sobre sus mascotas a las que adoptaron como “discípulos”.

Convencen, con la misma astucia que el serpiente del Edén, de que pensamiento mágico es sinónimo de pensamiento positivo.
Se atreven a enseñar que meditaciones místicas, que en todo parecen calcos de supersticiosas cuestiones antiguas del Lejano Oriente, son en verdad rezos sagrados que pertenecen a la verdadera Tradición sagrada que conecta directamente con el Creador.
Y todo mezclado con mucha palabrería, zalamería, risitas, bailoteos, pedigüeños reclamos, declaraciones de fe, amenazas ancestrales, promesas maravillosas, porque todos estos elementos forman parte de la receta clásica del embaucador religioso.

Y no, no es parte de la sagrada Tradición nada de ello.
De hecho, es una de las tantas aberraciones que fueron denunciadas y perseguidas por los profetas de la Verdad.

Pero, el EGO no desaparece y su veneno sigue atontando para adormecer la conciencia y conquistar almas.

Mientras tanto, el camino sagrado del código ético/espiritual sigue latiendo en lo más profundo de tu ser, esperando que lo transites con sencillez y dedicación.
No se esperan milagros y estupendas consecuencias mágicas, sino la edificación de una vida y sociedad mucho más espléndida de verdad.

Tú decides lo que dejas entrar en tu vida.

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