El motivo del pecado

Pecado es apartarse de la senda correcta.
La senda correcta es el modo de actuar conforme al código ético/espiritual.
Este código ético para la humanidad completa se resume en los Siete Mandamientos para las Naciones.
Estos mandamientos se amplifican hasta 613 para los que son judíos.

En la Tradición (TB Sotá 3a) se nos enseña que nadie pecaría, pero que nos entra un “ruaj shetut” – “un ánimo de necedad” y por eso incurrimos en el pecado.

Es decir, NO ES que la gente sea estúpida, sino que hace estupideces, como por ejemplo emborracharse, ser infiel a la pareja, mentir, robar, engañar, ser traidor, dejar la senda del Eterno, disfrazarse de lo que no se es, ser religioso, fanatizarse, ser ingrato, romperse el lomo para tener lo que siempre se termina perdiendo, e infinidad de acciones torpes, insensibles, corruptas que no son de constructor de SHALOM.

Porque todo pecado ES una estupidez.
Ya que, ¿quién en su sano juicio, consciente, coherente, racional, educado en las diversas inteligencias (emocional, espiritual, social, intelectual, corporal) se atrevería a mancillar su conexión con el Creador?

Sí, sabemos que hay pecados involuntarios, pero también indican cierto grado de torpeza; pues, si uno entiende que no es un juego sostener la limpidez de la LUZ en nuestro ser, ¿cómo perderíamos la atención y permitiríamos que ocurriera el error?
¿Se entiende?

Entonces, tanto los desvíos de la senda que son adrede como aquellos sin intención, terminan siendo una manifestación de la tontería que ha usurpado nuestra inteligencia.

Obviamente que lo sano, espiritual, correcto, esperado es que nos demos cuenta del error y lo reparemos, en la medida de lo posible. Que retornemos a la senda, lo antes posible, en el proceso llamado TESHUVÁ.
Para que entonces estemos andando por el camino de la Vida y la Verdad.

Pero, es tan común hacer otra cosa.
Echarle culpas al “diablo” en lugar de asumir su responsabilidad y cambiar para bien.
Inventar excusas.
Justificarse.
Mirar para otra parte.
Negar las evidencias.

Entonces, uno cree que queda absuelto mágicamente.
Repite como zombi que “todo es para bien”, “todo es la mano de Dios”, “por algo pasan las cosas, que siempre es para bien”, “no hay casualidad sino causalidad”, “es obra de Satanás”, “son los masones, judíos, sionistas, etc.”… cualquier cosa viene bien con tal de no hacer la parte que toca hacer y vivir a la espera de la magia que todo resolverá.
Es decir, el “ruaj shetut” que mencionamos…

La gran enseñanza que espero obtengamos de este modesto estudio es: …

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