El arte de hacer luz en la oscuridad

¿Te ha pasado que querías hacerte entender pero no lo lograbas?
Supongo que sí.
¿Te sucedió que por esa impotencia en la comunicación de a poco iba creciendo el volumen de la voz, el contenido se iba haciendo más agresivo, te estabas alterando tratando de expresarte y ser comprendido?

Obviamente que cuanto más te ofuscas, menos capacidad para comunicarte practicas.

Entonces, es una buena estrategia parar el juego, detener la pelota, pedir un minuto en el partido para descansar y analizar las próximas jugadas.

Por ahí te das cuenta de que el fallo partía de tus palabras; o de la discordancia con lo paraverbal; o quizás era lo que acompaña al discurso lo que estaba entorpeciendo el acto comunicativo.
Siendo así, quizás puedes variar alguna de las variables para obtener, al menos de tu parte, un intento de acercamiento y comprensión.

Tal vez le estás mostrando con los deditos algo a un invidente, y esta persona no tiene la capacidad para complacerte. Por lo que, eres tú el que deberás hacer el esfuerzo para encontrar el medio, mecanismo, manera, modo, de lograr revelar lo que quieres compartir.

Pero tal vez el problema principal se encuentra en el otro, porque hay un pesado velo en su Sistema de Creencias que funciona como tapaojos mental. Está ciego, figuradamente. Es incapaz de observar lo que le muestras y puedes hacer mil intentos, variar hasta el cansancio todo lo posible, que igualmente la incapacidad comprensiva no depende de ti, sino del otro.

Porque la experiencia y el estudio demuestran que los Sistema de Creencias bien pueden ser duros como casco de guerra, impenetrables como Kevlar, rígidos como barras de acero inoxidable endurecidas con carbón. Golpeas y golpeas hasta no poder más ese muro de intolerancia, y rebotas.
O tus palabras son modificadas para transformarse en lanzas que el otro te arroja sin compasión. Porque no entiende, no puede entender, no quiere entender y se defiende pasiva y activamente para sostener a su EGO detrás del Sistema de Creencias.

Ya lo dijo algún sabio, son mentados varios como el autor, aquello de que “la oscuridad se espanta con una llama no con garrotazos”.
Seguramente son palabras sabias, pero que dejan de lado un importante contexto: la oscuridad mental proviene muchas veces de secuestros emocionales en donde la luz no tiene control ni poder.

Hay que aprender el arte de traer luz a la oscuridad.

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