La fe en el líder

Recordemos que el EGO es una función natural, saludable, necesaria, automática del ser humano.
No depende de la voluntad de la persona.
Su núcleo no es aprendido, sino que instintivo.
Está allí para ayudarnos a resolver situaciones reales de impotencia, o conseguir auxilio para hacerlo.

Pero de a poco va usurpando roles, tomando funciones que no le corresponden.
Pasa a comandar en nuestra existencia, toma decisiones (ni racionales ni prudentes), se adueña de los espacios y tiempos.
No lo hace de manera consciente, porque no piensa, no planifica… no es un ángel o un ser infernal; es meramente una cualidad humana (y de muchos animales) que está fuera de control.

Hemos dados innumerables detalles, enseñanzas y explicaciones al respecto, por lo que no repetiré ahora.
El interesado puede indagar en la sección de Cterapia en serjudio.com: https://serjudio.com/category/exclusivo/cterapia

Por ahora lo que nos tiene que quedar en claro es que el EGO va tomando cuerpo en distintos personajes e instituciones, todos aquellos que se postulan como salvadores, redentores, guías perfectos, gente u organización a la cual tenemos que subordinarnos porque de lo contrario estaremos en peligro, en perdición, castigados, sufriendo, etc
En parte por esto nacieron las religiones, ideologías políticas, superstición, dictaduras, entre otras.

Todos estos líderes religiosos o espirituales, dictadores amables o brutales, son personificaciones del EGO a los que debemos adorar, a los que tenemos que servir como esclavos, a los que estamos obligados a seguir sin cuestionar.
El que se atreve a oponerse al líder nacido del EGO, es considerado un enemigo, un elemento a torturar y desaparecer.

Con el EGO personificado se persigue y maltrata al que piensa y no sigue como robot las creencias dictadas por el sistema ideológico.
Con el EGO encarnado en personas u organizaciones, toda disidencia es peligrosa, todo atisbo de liberarse es considerado un ataque que debe ser repelido y exterminado.

La historia del pueblo judío, desde Abraham hasta nuestros días no para de darnos ejemplos de rebeldes contra el EGO, de gente que propone un camino alternativo al dogmático del sistema ideológico imperante; y desde entonces hasta ahora las reacciones de los esclavos del EGO han sido idénticas: las herramientas del EGO (si no sabes de qué estoy hablando, te sugiero que realmente busques y estudies los textos que lo explican. El link ya te lo pasé).
Toma en consideración que el enemigo de Abraham, el rey Nimrod, se posicionó a sí mismo como el gobernante supremo, dueño de la vida de los que dominaba.
Él se inventó una historia como hijo de virgen y una deidad.
Él obligó a que le creyeran nacido el 25 de diciembre, en un pobre pesebre.
Él era el dador de salvación.
Él había muerto y resucitado.
Él, de paso, fue el inventor de la religión.
Era el EGO personificado, sobre el cual luego se fueron tejiendo infinidad de “otros dioses” y otros dictadores.

Es por lo que venimos contando que no es de extrañar para algunas personas lo político roza el culto sectario.
El líder es la representación de un dios, de un salvador, del redentor, es un “mesías” (en el más tosco e incorrecto sentido del término).
La palabra del caudillo es sagrada, la infidelidad a él se paga con el sufrimiento, exilio, muerte o vaya a saber que castigo atroz.
El político bien pronto pasa a ser objeto de adoración, se reza en su nombre, se jura por él, se gira alrededor de sus deseos.
Lo hemos visto en infinidad de ocasiones, no tan lejos con el perverso y desalmado Hugo Chávez, de maldita memoria. Pero es solo un ejemplo de multitud de otros déspotas degenerados, corruptos, asesinos, violadores, que detentan el poder material pero carecen del verdadero poder.
Estos parásitos políticos precisan del terror para dominar.
Sustentan su supremacía en base a engaños, amenazas, compras de voluntades, asesinatos, desapariciones y una enorme cantidad de perversiones que los sostienen el ese falso poder.

Al igual que los líderes religiosos, que quizás no llegan a esos extremos infernales con sus seguidores y opositores… ¿o sí?
Hmmm, creo que sí.
Son tan terribles como los líderes políticos serviles del EGO; aunque a veces, y solo a veces, se disfracen de ovejas, de amor, de paz, de dar la otra mejilla. Pero en el fondo no es otra cosa que el engaño del EGO para prevalecer allí en donde no tiene lugar ni sentido su presencia.
Piénsalo, espero que lo hagas.

Los seguidores de estos líderes, sean políticos, religiosos, deportivos, comunitarios, “influencers”, o quienes fueran, se sienten amparados y aterrorizados al mismo tiempo.
Tienen la oscura creencia de que el líder los protegerá, a cambio de la ceguera, de la lealtad absurda, de no cuestionar.
Venden su libertad y sentido a cambio de la baja necesidad de sentirse protegidos mágicamente.
Tiemblan de solo suponer lo que pasaría si el líder descubre que no son tan aferradamente necios a sus dictados.

Para algunos seguidores el impacto emocional de saberse víctima constante es muy fuerte.
Darse cuenta de que no están siendo asegurados, sino que son carne machacada para beneplácito del líder y sus secuaces, supone una angustia tremenda: mortal.
Por eso, hacen cortocircuito mental.
Reprimen el conocimiento.
Ignoran activamente los hechos.
Niegan las evidencias.
Con una sinceridad enfermiza, que no tiene nada de honesta, son ovejas del rebaño del líder.
Repiten lemas.
Pronuncian con unción el santo nombre del gurú.
Se ofuscan con quien les hace tambalear en sus creencias.
Son acérrimos defensores de aquel que les está matando en vida.

No quieren luchar contra el vacío, ni la frustración.
No desean perder la esperanza, estúpida y podrida, pero esperanza al fin.
No toleran admitir que dedicaron tiempo, plata, energía, salud, TODO en honor al déspota, por eso mantienen su lealtad, aunque les arde bien adentro, allí en donde no tienen poder para mentirse.

Se hacen cómplices de su violador.
Cierran los ojos y continúan detrás del lobo disfrazado de pastor.
Son ovejitas que van al matadero, por voluntad propia.

Mientras el déspota sigue engordando, haciendo gordas las alcancías de sus aliados y familiares.
Y el seguidor se obliga a sentirse feliz, satisfecho, contento, sin nada que reprochar al amo.

Pero en el fondo, en el fondo….

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