Después del “no sé”

Cuando sentimos que no sabemos pueden ocurrir las siguientes cosas:

1- Negamos nuestra ignorancia inventando excusas.

2- Hacemos de cuenta que sabemos y decimos cualquier cosa para demostrarlo.

3- Nos obligamos a creer que realmente no somos ignorantes y dejamos de sentirnos así.

4- Pedimos ayuda para resolver nuestra incultura.

5- Nos movemos buscando construir saber, precisamente porque hemos sido picados por el aguijón de sabernos no sapientes.

6- Nos quedamos paralizados, escondidos en nuestra cuevita, con miedo de ver y descubrir lo que hay fuera de ella.

El reconocer que “no sé” ha sido el disparador de incontables invenciones, descubrimientos, avances, revelaciones.
Porque si nos escudamos en excusas, si deliramos fantasías de sabiduría, si no admitimos nuestra limitación y con humildad damos pasos hacia la comprensión: ¿qué vida nos espera?

Así pues, disfruta de tus “no sé”, hazlos tus lanzaderas y no tus lápidas.

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