Janucá para tu vida

Anoche comenzó la festividad judía de JANUCA, que se extiende por 8 días.

Su principal tarea espiritual consiste en encender la llama que recuerda los milagros acontecidos para el pueblo judío durante su esfuerzo liberador del dominio Seléucida, de la cultura helénica.

No repetiré la historia aquí, miles de textos en la Red te la cuentan (solo inspecciona que estás recogiendo el relato de fuentes fieles y no de difusores corruptos, estilo “judíos mesiánicos” y tales).
Éste es un buen manual ultra súper breve y resumido de antigua historia judía: https://serjudio.com/tiempos/un-poco-de-historia.

Dos fueron los milagros:

  1. Los pocos y débiles judíos lograron vencer al poderoso imperio Seléucida en el dominio de ciertas regiones de Judea, así los judíos retomaron su independencia y soberanía como nación. Esto permitió que se fortaleciera la vivencia de la cultura autóctona por un tiempo, alejando por un rato las influencias asimiladoras que habían puesto en riesgo la continuidad del judaísmo y de los judíos como nación.
  2. Reconquistado el lugar del Templo se procedió a publicitar su refundación, su nueva “janucá”, es decir estreno.
    ¿Cómo se hizo? Pues, encendiendo la llama que de continuo alumbraba en el Templo. Por ello se prendieron luces, como las de la Menorá.
    El problema era que había disponible solamente una vasija de aceite puro, que alcanzaba para mantener la llama viva por un solo día. Igualmente optaron por usarla y encender la llama sagrada, para que la gente recibiera la buena nueva y se fortaleciera en su EMUNÁ (confianza) y BITAJÓN (certeza).
    Esa flama elevándose al cielo era un poderoso símbolo que no se debía eludir.
    Entonces, ocurrió lo milagroso puesto que la luz se mantuvo ardiente en total ocho días, hasta que se pudo tener nueva provisión del combustible santificado.

Por ello celebramos ocho días encendiendo nosotros también nuestras velas.
Vamos aumentando en santidad, sumando una lámpara cada día.
Porque nosotros, todo el mundo, precisa darse cuenta de que es necesario trabajar para que aumente el bien, que la luz se expanda y no bajar los brazos en desesperación.

También que nos sirva de enseñanza para las cuestiones cotidianas: si no confiamos en nosotros mismos, ¿cómo habría de hacerlo otra persona?

Entrenémonos en conocernos, en respetarnos, en amarnos, en desarrollar la poderosa virtud de la auto-confianza.
No olvidemos que EMUNÁ (confianza, convicción) está directamente asociado con IMÚN (entrenamiento).

La confianza en nosotros mismos es posible de ser entrenada, es indispensable que lo sea.
Ocurrirá entonces que aún siendo pocos y débiles, tendremos en claro nuestra misión, aclararemos nuestra visión y nos pondremos en campaña para ser realizadores y no meros espectadores de una vida que se desperdicia.

¡Confía en el Creador!
¡Confía en ti!
Entonces otros también depositarán su confianza sincera en ti.

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