La actitud insegura

Es una reacción instintiva (necesaria y saludable) escapar cuando uno se encuentra ante una situación de peligro.

También está la actitud insegura, una que hace que se esté en constante sensación de alerta, esperando el ataque sorpresivo del depredador. Porque este estado reactivo permite encontrar refugio a la menor señal de peligro, o estar parapetado en algún refugio y luego moverse rápidamente hacia otro refugio.

Por lo cual, es una gran sabiduría natural la que dota al animal indefenso de esta actitud alerta, recelosa, temerosa, porque de ello depende su vida y quizás la de otros miembros de su manada.

Si viste documentales de animales silvestres, por ejemplo en la sabana africana, quizás puedas darte cuenta perfectamente de lo que estamos hablando.

Esto mismo ocurre con el ser humano, pues esa reacción instintiva también forma parte de nuestro sistema primitivo de supervivencia.

El problema con nosotros es que la sociedad nos ha llevado a vivir en estados de alerta, esperando el ataque del depredador a cada momento, cuando no hay motivos concretos para estar así alterados, a la defensiva, listos para ser agredidos.
Esto nos lleva a estar en constante sobrecarga de estrés negativo y sin formas naturales y eficientes para alivianarlo.
Porque, el 99% de las impotencias que pueden ocurrirnos no ameritan las reacciones instintivas; por ejemplo si al jefe no le gusta nuestro trabajo, el cliente no está conforme con el producto, el profesor es malhumorado, el bus se retrasó, etc.
Son miles de pequeñas impotencias diarias, casi a cada momento, y que precisan de resoluciones elaboradas y no de las reacciones instintivas.

Pero además, en muchas sociedades es cierto y real que el nivel de inseguridad pública ha escalado a niveles terribles, sintiendo mucha gente terror de salir a la calle o incluso de ser asaltados dentro del hogar.

Claro está que todo esta sobresaturación de estrés negativo no aporta a la salud, equilibrio y bienestar.

Tengamos presente entonces que la actitud insegura tiene su utilidad, pero cuando se transforma en evitación de la vida social “normal”, cuando es usada para no confrontar en relaciones que no representan peligros reales, cuando nos mantiene encerrados en celditas mentales de creencias perjudiciales: entonces es hora de revisar esa actitud y realizar una terapia que nos ayude a crecer por sobre nuestra limitación.

¿Se ha comprendido?

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