No al no, sí al no

Ya explicamos en otras oportunidades acerca de la formación del Sistema de Creencias (SdeC), de cómo opera, de sus efectos, del poder para controlar tu vida y otros importantes datos.
No veo necesario repetir ahora lo ya extensamente enseñado.
Te solicito que si tienes interés, busques en serjudio.com o en belev.me; así nos podemos concentrar en una enseñanza en concreto en esta ocasión
Gracias.

Vamos por la vida limitándonos en montón de pensamientos, palabras y acciones a los que tenemos derecho, son buenos, nobles, provechosos, estimulantes, positivos, solidarios, de bendición.

Pero, nuestro SdeC nos marca una frontera infranqueable allí en donde no existe en verdad ningún obstáculo; porque, no es algo ilegal, no ha sido prohibido por ninguna autoridad, no afecta negativamente en modo alguno, no daña la salud.
Pero, en nuestra mente está el cartel de “PARE” y automáticamente nos detenemos sin avanzar.
Así nos vamos castrando, coartando nuestra alegría, quebrando la salud, perdiendo oportunidades laborales o sentimentales, empobreciendo nuestra existencia.

Nos llenamos de “noes” que no tienen otro fundamento que los dictados oscuros que parten del SdeC.
Entonces, no nos presentamos como postulantes para un cargo mejor al actual, porque pensamos que no somos los indicados.
Perdemos de enlazar nuestra vida con una persona altamente positiva, porque tememos el rechazo.
Nos quedamos sin decir eso tan valioso e importante, porque sentimos que no tiene valor lo que decimos.
Y así podría darte mil ejemplos más, que seguramente ya entiendes de qué estoy hablando.

El SdeC aunque tiene la palabrita “creencias” metido ahí, NO ES exclusivamente una construcción religiosa, ni tiene porque relacionarse con religión o espiritualidad.
Las creencias están en el sótano de nuestra mente, en las regiones más oscuras e inaccesibles para la mente consciente y racional.
Están formando parte de la red más antigua y activa que forma nuestros sentimientos, ideas, imaginaciones, sueños y entre otras cosas más también nuestros miedos, rencores, vergüenzas, etc.

Al vivir acatando los noes perversos del SdeC pasamos de convertir nuestro Yo Vivido en un reflejo de nuestro Yo Esencial. Es decir, desfiguramos nuestra personalidad hasta hacerla irreconocible como presentación de nuestra NESHAMÁ (espíritu, chispa Divina).

Por tanto, tengamos en cuenta las leyes, hagamos caso a las barreras naturales, seamos coherentes con nuestro código ético/espiritual; pero digamos un NO rotundo a los noes que parten del SdeC.

¿Es fácil de hacer?
No.
¿Es simple?
Sí.
¿Podemos aprenderlo?
Por supuesto.

Aquí me tienes, si quieres, para enseñarte y acompañarte.

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