Soltar y entrenarse en poder

Hay gente que vive encerrada en su tortura mental.
Tiene ideas de destrucción, hacia sí mismo y hacia otros.
Rondan sentimientos negativos a cada instante.
Se agobian con imaginaciones de miedos, terrores, enfermedades, impotencias.
Recuerdan malos momentos y los reviven con mucha emotividad.
Indagan en dolencias y problemas, sin aproximarse a soluciones sino simplemente para ahondar su malestar.
Su mente juega a boicotear cualquier opción de felicidad y realización creativa.

Y para peor, suelen encontrar colegas de sufrimiento.
Sean amigos, conocidos, vecinos, familiares, profesionales, terapeutas, maestros, gurús, pastores, clérigos o quien sea que suelen reforzar sus debilidades. Sea adrede o sin querer. Buscando algún beneficio con esta acción nociva, o por mera torpeza.

El hecho es que la persona se aferra a lo que la está aniquilando.
Se abraza a su malestar como si fuera un tesoro.
Habla de ello.
Lo repite.
Le da vueltas.
En terapia solo sigue rumiando sus cosas perjudiciales sin encontrar un camino de salida.

Es que su Sistema de Creencias le lleva a esta celdita mental y le hace creer que se la merece y que no hay alternativa.

Escapa de lo que pudiera darle libertad, porque por alguna razón la libertad es una opción detestable.
Entonces, se la pasan entrenando para sufrir.
Se fortalecen en impotencias.
Se desgastan persiguiendo fantasías que son de muerte.

Cuando la solución es simple, pero no fácil.
Hay que soltar.
Soltar y dejar que se quede allí tirado.
Sin darse vuelta a ver qué fue de eso que se botó de la vida.
Y entrenarse en ser agradecido, asertivo, aceptador, constructor, poderoso.

Porque la faceta saludable, también hay que entrenarla.
De a poco, con paciencia, con responsabilidad, sin excusas.
Ejercitar el músculo mental que nos hace poderosos aún desde las cenizas de la impotencia.

Al entrenar la mente, se va dando también un cambio neuronal.
El cerebro se va modificando, realmente, en lo orgánico.
No por una cuestión mágica o sobrenatural, sino por el mero acontecimiento fisiológico restaurador de haber soltado la maldición y comenzado a entrenarse con dedicación para ser pleno.

Si estás en esta situación, es hora de hacer caso.
Si conoces a alguien que esté así, pásale el link.

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