El cambio del cambio

Hay gente que dice estar esperando el ansiado cambio, pero no hacen nada por cambiar.

Quizás rezan con desespero y se aferran a ilusiones de mágica salvación, sin moverse para efectuar ninguna modificación a sus condiciones de existencia, ni a su Sistema de Creencias, ni a nada.
Simplemente en pasividad desesperante están a la espera de la magia que les rescatará.

Están los que se apoyan en otros, sea Dios, personas, instituciones, entidades sobrenaturales, el destino o vaya uno saber qué operador (no necesariamente mágico).
Con su pasiva pereza siguen aguardando que de fuera venga la solución, la respuesta.

Están los que intentan una y otra vez con la misma conducta.
No rompen el molde de su patrón de comportamiento.
No salen de su cajita, ni pisan un centímetro por fuera de su celdita mental.
Están esclavizados a determinado lema, al que llaman pensamiento, y entonces solamente siguen su inercia.
Ciertamente hacen algo, mucho o poco, pero condenado al fracaso en tanto no sea adecuado a la resolución y sea solamente funcional a mantenerse en estado de sumisión.

Por supuesto que están aquellos que sin coherencia ni racionalidad prueban cosas.
Se dejan llevar por ilusiones y corrientes de ideas, sin parar a evaluar.
Es como si quisieran embocar el hilo en el ojo de la aguja, pero sin apuntar, sin coordinar, sin prepararse, sin afinar su puntería. Simplemente hacen, o complicadamente hacen y hacen y hacen, deshaciendo en ese supuesto hacer.

Pero en verdad, para que cambien las cosas, es necesario cambiar uno.
A veces un pequeño cambio genera una diferencia enorme.
En ocasiones es necesario poner enorme energía, constancia, dedicación, estudio, preparación para lograr un corrimiento milimétrico.
Como sea el resultado final, lo que está claro es que el cambio propicia el cambio.

Entonces, hagamos nuestra parte y dejémonos de inventar excusas, o de recurrir cansinamente a las mismas torpes racionalizaciones que nos detienen en el mismo caos doloroso.
Tú cambia, con cabeza, con potencia, aunque se bien poquito lo que tengas a disposición; y entonces deja al Creador que Él también haga Su parte.

En resumen…

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