Las voces de muerte

Hay una voz, o varias voces, que desde tu interior te están reclamando atención de manera frecuente.
No, no estás loco porque oyes voces, pues éste es un hecho absolutamente corriente y que se produce en gente a la que se considera mentalmente sana.

Entonces, ¿qué son esas voces?
Suelen ser recuerdos que quedaron implantados en regiones de la memoria que no son accesibles conscientemente.
Son vivencias que permanecen en zonas oscuras de nuestra mente y que no se apagan, sino que tienen una constante presencia.
Están robando energía, tu energía vital, para continuar existiendo.

Son mensajes que te abaten, te denigran, te reducen a un estado de impotencia.
Señalan lo más débil en ti, y lo amplifican para que parezca una carga imposible de superar.
Te agreden y violentan, porque con tu indefensión esas voces se fortalecen.

No, no son espíritus malignos que te han secuestrado, no estás poseído por Satanás y sus demonios.
Son solamente fragmentos terribles de tu pasado, que viviste o imaginaste, y quedó marcado en lo más profundo y terrorífico de tu recuerdo.

A estos mensajes de muerte se le van sumando tus propios discursos negativos.
Todos los no puedos, los nadie me quiere, los soy tarado, los nací para perder, los mi destino es de amargura, los de estoy enfermo, los de merezco sufrir, los… toda esa basura que vas acumulando que otros te han lanzado y tú recogiste; o que tú mismo has fraguado en tu contra y atesoras como si de algo valioso se tratara.

Allí medran, en las sombras de muerte.
Te espantan, se aprovechan de ti, te incapacitan, te llevan a sentir y luego a vivir en verdad la impotencia.
Porque pasas a no-poder, en varios aspectos.

Cuando nada fáctico te está reteniendo, cuando no tienes imposibilidad material, igualmente estás inutilizado, paralizado, a merced de esas voces de muerte que te estancan, que te pudren por dentro.

Y es verdad que tú no tienes la culpa de las porquerías que te dijeron o que te hicieron sentir.
Tú no eres responsable de las circunstancias que no controlas.
Pero sí depende de ti si les sigues prestando atención a esas voces muertas, y si sigues viviendo de acuerdo a sus mensajes viles.

Entonces, es hora de que escuches otros discursos.
Que te llenen de vitalidad, que te conecten contigo mismo, con el otro, con Dios.
Que te den poder, porque reconocen el que ya tienes.
Que te llenen de optimismo veraz.

Enfócate en palabras de alabanzas, dedícate a repetir lemas de vida.
No pidas más cuestiones de enfermedad, fracaso o muerte.
Cambia el disco que te está matando.

Y si no lo haces de primera, sigue intentado hasta que puedas.
Pero si no haces tu parte, por favor… al menos deja de quejarte y echar culpas.

Llena tu mente de luz, de palabras de vida.
Conéctate, ayuda, actúa… deja de seguir dando vueltas en torno a lo que no sirve y te está matando.

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