El amor trastornado en agresión

Cuando pensamos en agresiones, lógicamente los asociamos con un trasfondo de violencia, con ira, enojo, competencia, desequilibrio, deseos de muerte, odio, locura y otras motivaciones oscuras.

Pero es posible encontrar situaciones en las cuales por detrás de las conductas agresivas se esconde un amor incomprendido, mal trabajado, chapuceramente encubierto y con ello siendo causante de malestares.

En ocasiones las agresiones a otra persona se deben a un amor hacia ella del cual se reniega, o es imposible de aceptar conscientemente ese sentimiento amoroso, o no está bien comprendido su sentimiento por parte del agresor.

Es posible encontrar agresividad que no tiene base emocional negativa.

Como me cuesta explicarlo conceptualmente, te comparto un par de ejemplos.

El hermano adolescente que siente intenso amor por su joven hermana.
No hay trasfondo sexual, ni nada que objetar.
Sin embargo, el chico se siente trastornado por ese sentimiento puro fraternal, el cual él está confundiendo con alguna pasión desviada hacia su hermana.
Por tanto, reacciona agrediendo a su hermana, repudiándola, apartándola; porque de esa manera supone controlar su oscura inclinación.
En verdad, el amor es puro y claro, pero ha sido interpretado erróneamente y por consiguiente se reacciona negativamente.
¡Qué cambio habría si el adolescente pudiera analizar su Sistema de Creencias y liberar la energía vital que está desperdiciando en núcleos traumáticos!

Segundo ejemplo, el padre que ha sido efusivo y cálido con su hijo varón desde el primer día.
Pero, cuando el chico va entrando a la pubertad el padre se distancia, es malhumorado con su hijo, ya no le demuestra afecto, lo critica, parece que lo aborreciera.
En lo profundo de su mente inconsciente está operando el Sistema de Creencias, el cual no juzgaremos ahora, que le afirma que el contacto físico y cariñoso con su hijo varón es de tendencia homosexual.
Este padre realmente ama a su hijo, con todo el amor paterno del universo; sin embargo, esa red nociva de creencias lo tiene secuestrado y lo obliga a actuar de esa forma brusca, carente de amor, hasta incluso agresiva.
¡Cuán diferente sería si el padre pudiera analizar su Sistema de Creencias y hacer luz sobre él!

Espero que entiendas la diferencia entre estas personas y aquellos que aman pero que su amor no lo expresan ni lo exponen. Esa otra gente mantiene el silencio activamente, son más o menos conscientes de sus afectos y limitaciones.
En las otras personas, aquellas que está tratando este estudio, el amor se mantiene envuelto en sombras y sus manifestaciones se transforman en agresiones verbales o conductuales.

Llegados hasta aquí, evidentemente que al conocer esta realidad no estamos excusando ninguna agresión a inocentes. En modo alguno se absuelve el agresor aduciendo que en su mente profunda en verdad ama a quien está agrediendo.
La agresión al inocente no es tolerable ni permisible. Punto.
Pero lo que sí nos sirve este conocimiento es para explorar las conductas, sentimientos, ideas, creencias y ayudar a liberar a más personas de sus celditas mentales.

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