Te cambiará la vida

Gracias a los comentarios de dos damas en el sitio de BELEV.ME en Facebook tengo la oportunidad para  escribir este pequeño estudio que comparto ahora contigo.

Oneida: Quisiera hacer una pregunta Rav Yehuda Ribco, si una crisis existencial da lugar a la búsqueda de DS (según algunos) será que el nihilismo existencial da lugar al rechazo de DS?
Quiero decir, será que siempre es una crisis la que acerca a DS o aleja de DS?

Primer vamos a entender qué es una crisis existencial, de acuerdo a lo que enseña la Inteligencia Espiritual.
Desde el minuto cero en este mundo se nos va construyendo el Sistema de Creencias (SdeC).
Se aloja en las profundidades más lejanas y oscuras de nuestra memoria corporal.
Sus raíces se anidan en lo más recóndito e inaccesible del inconsciente.
Por su misma naturaleza primitiva está ligado fuertemente a nuestro EGO.
Este SdeC comienza siendo la acumulación caótica de vivencias sensoriales, impresiones irracionales, emociones padecidas, mandatos sociales, imposiciones de los adultos que nos crían.
Allí, como en un vertedero, se amontonan todos estos fragmentos sin conexión ni sentido, no hay coherencia alguna interna.
Con el correr del tiempo y el paso de las experiencias, nuestra mente las va sistematizando. No es un trabajo que hacemos desde la voluntad y conciencia, sino que se elabora automáticamente, con procesos instintivos y de la mente inconsciente.
Así va formándose el SdeC, el cual controla (o influye en) variadísimos aspectos de nuestra existencia, como por ejemplo las ideas, la imaginación, la percepción, la creatividad, la capacidad de analizar, el razonamiento, algunas funciones orgánicas.
Lo más tenebroso de este asunto es que pasa desapercibido, no es visible, a nadie parece interesarle desarmarlo, reformarlo, reconstruirlo para darle verdadera coherencia, equilibrio, sentido trascendente, racionalidad. Pero peor aún, ¡no tenemos forma de hacerlo realmente! Porque es tan primitivo su origen, tan arraigados sus anclajes, que ni siquiera el humano más despabilado toma posesión de su SdeC. Como mucho, lo vamos descubriendo, lo vamos corrigiendo en partes, lo vamos soportando porque no nos queda más remedio, lo vamos limitando en sus alcances para no reaccionar como marioneta a sus órdenes.
Si no lo conocías, ahora te lo he presentado.
¿Cómo es el tuyo?
¡No tengo idea! Si apenas araño un poquito a conocer el mío…
Pero lo cierto es que todos compartimos núcleos, porque sufrimos similares traumas al nacer, porque venimos con el mismo “Sistema Operativo” propio del ser humano, porque estamos inmersos en sociedades que tienen patrones similares por doquier.
Entonces, cada persona carga su propio SdeC, que nunca jamás nadie tendrá uno igual. Ni siquiera gemelos idénticos.
Pero todos (o así) contamos con núcleos de creencias parecidas.
Es por esto que, por ejemplo, el miedo se reduce siempre a una sola cosa: la anticipación imaginaria de una impotencia. Este miedo se desglosa en los cinco miedos básicos del hombre. Esto sirva solo para mencionar un ejemplo de núcleo compartido.

Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la dichosa crisis existencial?
Podemos decir que una crisis existencial es aquel suceso en el cual el SdeC  no cuenta con una programación que cuadre a la situación.
Sea por lo imprevisto del hecho, por la magnitud fuera de lo común, por lo inesperado del momento en que aconteció, o cualquier otro componente que lo convierte en una acción para la cual no se dispone de reacción programada.

¿Qué se hace cuando no se tiene disponible una respuesta prefabricada?
Pues, la persona equilibrada, racional, saludable, que ha trabajado en alguna medida sobre su SdeC, podrá trastabillar un momento, acusar el impacto y ver trastornada su existencia. Pero luego comenzará a generar alternativas de soluciones, o a encontrar maneras de mitigar el caos, o a asumir un hecho insoslayable.
Por supuesto que el SdeC seguirá ahí donde siempre, con su poder habitual; pero la crisis existencial ha puesto en evidencia sus deficiencias, por lo que se elaboran pensamientos creativos que ocupan lugares hasta entonces conquistados por creencias del SdeC.
¿Se entiende?

Sin embargo, la persona que está dominada por su SdeC y tiene dificultades para pensar fuera de la celdita mental, se encontrará en situación de impotencia acrecentada por sus dudas, temores, angustias, ansiedades. Se verá invadida por otras creencias, de su SdeC, que no aportan a solucionar o sobrellevar la crisis, sino a aumentarla, diversificarla o a negarla haciendo de cuenta que no existe (pero esta ignorancia activa no resuelve nada en realidad).
Cuando el suceso no cuenta con programación dentro de la celdita mental, es necesario armarse de valor y salir de ella. Cosa nada fácil para el que vive acomodado a su padecimiento y se cree el falso adagio de “mejor malo conocido que bueno por conocer”. Entonces no hay respuesta favorable, ni reacción prearmada que permita seguir anestesiado.
Siendo así, la crisis puede extenderse en el tiempo y en situaciones de la vida; porque no se recupera el equilibrio anterior que daba el SdeC. La celdita mental queda chica y se la sufre. Lo cual lleva a mayores sentimientos de impotencias, más reacciones del EGO, más desequilibrio… un caos creciente y terrible.
O el efecto devastador de la crisis puede ser momentáneo porque el SdeC es muy poderoso y cuenta con enramadas múltiples, por lo que se rearma, se reconfigura para fabricar creencias viejas con apariencia de nuevas las que servirán para mantener al prisionero esclavizado a su celdita mental con menos sufrimientos que si no hubiera generado esta renovada creencia.
¿Se entiende?

Ahora, yendo a lo de si la crisis existencial acerca o aleja a la persona de Dios.
No hay respuesta única ni sencilla.
Primero, porque por lo general lo que la gente cree que es su Dios, en verdad es un dios a imagen y semejanza de su EGO. Este dios probablemente se haya consolidado como el dios de alguna religión, que como sabemos todo religión es la institucionalización del EGO.
Por tanto, la cuestión es saber si la crisis acerca/aleja a la persona al Uno y Único o acerca al dios que forma parte del SdeC y NO ES el Dios.
Y la respuesta a esto es triste, porque hasta donde sé la gente se acerca a su dios o dioses, porque no pasa que mágicamente encuentran que todo lo que sabían, creían, hacían, adoraban, es falso.
Por tanto, el que se acerca a su dios como reacción a una crisis, ha perdido una excelente oportunidad de alejarse de eso y otra excelente oportunidad para acercarse al Creador.
No se si se entiende, porque es bastante complejo y no puedo resumir todo lo que se precisa conocer en este post. Hay cientos o miles de explicaciones que ya he ido compartiendo a lo largo de los años y que se precisan para profundizar en el asunto.

Continuando, la gente tiene a abrazar a su EGO, que es por lo general lo que la gente toma como primer modelo de “salvador” y “dios”.
Es a partir del EGO que la gente inventa a sus dioses y redentores.
Por supuesto que esto no corre para el Dios, el cual fue antes de todo tiempo y existencia. Nosotros somos Sus criaturas, a diferencia de los dioses de los hombres que son inventos de las mentes atrapadas por el EGO.

Entonces, cuando llega el momento de la crisis, o de cualquier impotencia, la gente tiende a refugiarse en su EGO, al que llamarán dios, ciencia endiosada, brujería, partido político, o lo que fuera que les haga sentir poderosos sobre la impotencia.
Esto funciona, por mecanismos mentales y emocionales que no explicaré ahora.
Claro está que no es un dios operando, sino un mecanismo natural del ser humano que fue implantado por nuestro Creador.

Pero al llegar la dichosa crisis existencial, como ya explicamos más arriba, los programas insertos en el SdeC no existen o no operan. El EGO reacciona a su modo habitual, con llanto/grito/pataleo/desconexión de la realidad, pero más allá de las primarias reacciones instintivas, no hay nada qué ofrecer para paliar el maremoto que provocó la crisis en el SdeC.

En resumen, cada cual se rebuscará como mejor pueda para salir de la crisis existencial.
Los cambios que se operen, no pueden ser definidos a priori, al menos no por mí en este momento, ni para cada caso en particular.
Porque, cada persona es un universo y la complejidad nos impone ser humildes.

Lo importante, sin embargo, sería poder aprovechar la oportunidad para que la NESHAMÁ (espíritu, chispa Divina, Yo esencial) tome  su rol natural comandando nuestra existencia.
Es la ocasión magistral para correr al EGO, desarmar un tanto el SdeC y comenzar una renovación del mundo interior que permita un nuevo modo de vivir.

Por supuesto que al actuar construyendo SHALOM, en pensamiento, palabra y acción, aunque no lo sintamos, aunque no confiemos en ello, es el camino privilegiado para modificar toda conducta negativa.
Recordemos que la construcción de SHALOM es responder a los estímulos (internos y externos) con bondad y justicia, ambas en la adecuada medida para la situación.
Dejar de reaccionar automáticamente, desde el EGO, para pasar a responder desde el código de ética/espiritual.

La construcción de SHALOM, aunque no se cree en ella, aunque no sea parte del SdeC, de a poco va taladrando todo el sistema negativo y convirtiendo a la persona en una imagen viva de la Eternidad.
Modela emociones, palabras, pensamientos, acciones, sentimientos, cuerpo, relaciones, en resumen, es el mecanismo sagrado para transformar nuestra existencia en reflejo sagrado y al mundo en un paraíso terrenal.

Es la construcción de SHALOM la respuesta sagrada e inteligente para cada situación, pero profundamente necesaria en las crisis existenciales, porque nos da un sentido, nos da guía, nos da límites sanos, nos rescata de la tormenta.
Pero no es una solución mágica, porque requiere trabajo personal, esfuerzo, determinación, compromiso y confianza en Dios y en las propias fuerzas destinadas a evolucionar la existencia.

Como último detalle, aunque acabo de mencionar a Dios, igualmente tengamos en cuenta que para la construcción de SHALOM la creencia y adhesión al Uno y Único es un importante componente, pero no se deja de poder ser constructor de SHALOM aún adorando ídolos o declarándose ateo o agnóstico. Las personas atrapadas por sus SdeC que engañosamente pone al EGO como el dios de sus vidas, en lugar del Eterno, igualmente tienen la construcción de SHALOM como elemento de salvación, que eventualmente les rescatará también de la religión (ateísmo incluido). Eventualmente rescatará de ello, porque se hará necesario otras cuestiones que diluyan al EGO usurpando el rol de deidad.
¿Muy complejo?
Sí, lo es.
¿Posible?
¡Claro que sí!

Ahora pasando al segundo comentario de una dama en el FB de BELEV:

Jenny: More justamente eso, agradecer incluso lo que percibimos como malo, es así? Medio confuso…………..como se puede agradecer algo malo que sucedió, que capacidad y fortaleza se debería tener para hacer aquello!!

Para los sabios de la línea mística todo lo malo es nada más queun camino alternativo para llegar a lo bueno.
Por tanto, la vivencia mala puede ser racionalizada místicamente (un oxímoron) y argumentarse que “todo es para bien”. Si no llegamos a darnos cuenta, el sabio místico nos dará muchas vueltas metafísicas para que quede claro que “todo es para bien”.
A la luz de la razón, no parecen estar en lo correcto.
Pero porque es a la luz de la razón.
Los sabios místicos se deshacen del racionalismo para abrazar sus creencias y cuando algo no cuadra, lo hacen cuadrar.
Para el místico en el fondo no hay preguntas que lo haga dudar de su “fe”, porque encontrará siempre la manera para desprenderse del cuestionamiento, aunque no tenga respuesta o la que brinda no sea racionalmente satisfactoria.
Entonces, para para un grupo de entre esta gente que sigue esta línea (y son realmente sabios) se ha llegado a la creencia de que no hay malo, porque todo eventualmente es para bien.
Entonces agradecen aunque quizás su mente racional no tenga una explicación que aclare la bondad del hecho.

Para los que no siguen el complicado camino de la mística, y que pretenden vivir sabiamente podrán encontrar semillas de bueno en muchas cuestiones que son malas.
Por ahí no sabrán ver bueno en todo, ni siquiera haciendo piruetas encontrarán un sentido positivo a todas las experiencias. Pero, habiendo aprendido a fluir con lo que no se puede dominar, entonces dejarán de mortificarse por casi todo. Esto no es declarar bueno en lo que no se encuentra cómo puede serlo, pero es descubrir aprendizajes, aprovechar la crisis para crecer, usar el problema para desarrollar nuevas habilidades, no dejarse caer en penas, culpas, quejas, remordimientos, pensamientos negativos sino usar el dolor para despertar la conciencia a una más amplia perspectiva.

Por último están los decididamente esclavos de un SdeC que los entorpece mental y emocionalmente y quieren convencerse que todo es para bien. Entonces, en su neblina de mentiras y fantasías se consuelan de esta manera delirante. Por supuesto que no crecen con esto, no se fortalecen, no aprenden, no se conectan con una mejor versión de sí mismos; pero de una manera patética se anestesian, drogados por su SdeC y continúan en la oscuridad y torpeza.

En resumen, sea como una persona sabia mística o una sabia racionalista, se puede agradecer por lo malo.
Aunque no se lo quiera ni se lo busque.
Aunque se lo padezca y quiera eliminar.
Pero habrá algo para conectar y alumbrar.

¿Y cómo relacionamos la segunda cuestión con aquello del SdeC y las crisis existenciales?
Una de las formas es considerando que realmente TODO es para AGRADECER, que no es lo mismo que decir que todo es para bien.
También las crisis pueden ser agradecidas porque nos dejan en una situación diferente, en la que es casi imposible permanecer indiferente. Es la oportunidad de cambiar, que no la teníamos tan a mano cuando estábamos resguardados en la celdita mental, a la espera de seguir escondidos de la vida.
No queremos las cosa malas supongo, no son para pasarlas bien, y está bueno evitarlas. Pero algunas son inevitables, porque tarde o temprano te dejan o tú dejas (queriendo o sin querer, porque a todos nos toca morir por ejemplo). La cuestión es asumir lo inevitable, no pretender dominar lo incontrolable y agradecer la chance de mejorar, hasta en aquello donde no se encuentra mucho para agradecer.
¿Se entiende?
Se agradecen otras opiniones.

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