El espíritu redentor

> Los años que pasaron desde tu nacimiento, NO te dan sabiduría alguna, ni mejor perspectiva de nada.
Simplemente, acumulaste horas.
                          Lo que aprendes, desaprendes, estudias, a lo que le dedicas tu tiempo en entrenarte y perfeccionarte: ESO SÍ te permite avanzar en la senda del saber.

> Las vivencias que tuviste, NO te dan experiencia, ni una habilidad superior por sobre los demás.
Solamente pasaron cosas en tu vida, mientras tú pasabas por la vida.
                        Lo que evalúas, comprendes, rectificas, recuerdas, compartes, edificas en tu ser, lo que construyes con lo que te está pasando: ESO SÍ se transforma en retazos de conocimientos que se van conectado en un sistema de conocimientos y prácticas luminosos.

> Los errores que cometiste, NO son los mejores maestros para ninguna enseñanza positiva, y hasta podrían ser la causa de numerosos males que padeces o castigan a otros.
Tan solo metiste la pata, a sabiendas o sin querer.
                      Las equivocaciones que reconoces-corriges-enmiendas, el perdón sincero que das y recibes, el esfuerzo por superar tus limitaciones (reales o imaginarias), el compromiso para evitar yerros, la atención para comportarte correctamente, la dedicación para ser un reflejo de la LUZ: ESO SÍ puede considerarse la mejor enseñanza para ti y los que te rodean en lo que respecto al “pecado”.

> Las buenas intenciones, NO hacen realidad el Paraíso Terrenal, o una parte de éste.
Lo cierto es que las buenas intenciones si son llevadas a la práctica sin conocimiento ni destreza, terminan azotando con males incalculables.
Y si solo permanecen en la imaginación del bienintencionado, seguramente sirvan como excusas azucaradas para la pasividad que angustia y va matando desde adentro.
                   El buen corazón que impulsa al pensamiento, el buen pensamiento que rectifica al corazón: ESO SÍ permite llevar una existencia de constructor de SHALOM, es decir, pensamientos, palabras y acciones de bondad y justicia para sí mismo y para con la creación.

Resumiendo: unas son creencias mágicas que tienen su raíz en el EGO;
las segundas son manifestaciones reales de la NESHAMÁ (chispa Divina, Yo Esencial, espíritu) en este mundo. La NESHAMÁ que puede encontrar camino de expresión a través de la santidad, pero también a través de lo que está más lejano a ella.
Como sea, tú eliges el camino: el del EGO o el de la NESHAMÁ.

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