Dios te libera de la maquinaria de la esclavitud

Cuando tu creencia no te deja atender el Divino llamado a ser libre y pleno… ¿a quién habrás de hacer caso?
¿A Dios o a tu siniestro Sistema de Creencias?

Estudiemos juntos.

Moshé portaba el mensaje de redención, la promesa cercana a cumplirse de libertad y bendición.
No eran palabras vanas, porque provenían directamente del Creador.
Entonces:

«De esta manera habló Moshé a los Hijos de Israel, pero ellos no escucharon a Moshé, a causa de la angustia de ánimo y del duro trabajo.»
(Shemot/Éxodo 6:9)

Así como describe la Torá es lo que suele pasarnos, aunque no estemos en esas circunstancias tan penosas y terribles en las que se encontraban los israelitas.
Por causa de nuestros Sistemas de Creencias con sus oscuras emociones nos aferramos al sufrimiento.
Sí, es paradójico, pero muy real.

Nos estamos ahogando, pero en lugar de salir a la superficie, nos ponemos plomo en los bolsillos para hundirnos más.
Sumamos ideas de fracaso, repetimos mil veces lo mal que estamos, nos anudamos a problemas, consultamos a expertos en nada pero constantes en sus conductas tóxicas, nos atamos a dioses y ritos; en resumen, empobrecemos nuestra existencia acortando así nuestras chances de liberación y bienestar.
Porque, con la excusa de estar mejorando, solamente nos dejamos resbalar por el embudo rumbo a la destrucción-

Como si la esclavitud fuera disfrutable, la soportamos y atesoramos.
Como si fuera imposible de terminar la relación enfermiza que llevamos con esa persona que podríamos quitar de nuestra vida y hacernos a los dos un gran bien.
Como todas esas excusas que nos ponemos, racionalizaciones, justificaciones, mentiras al solitario; todo lo cual agranda el agujero existencial que sentimos y nos debilita.

No escuchamos al Moshé que nos ha enviado el Creador, porque lo despreciamos, porque Lo sentimos como un diosito más.
Adoctrinados por el EGO, buscamos al dios creado por el EGO; por tanto damos la espalda al Uno y Único.

Nos llenamos de duros trabajos, de excusas, de acciones y creencias que no nos dejan ni tiempo ni energía para sentarnos a meditar y decidir el cambio necesario. Por el contrario, nos llenamos de actividades vacías de sentido, poblamos nuestra mente de creencias horribles; todo ello para seguir en la celdita mental, par continuar sufriendo.

Aunque suene paradójico, lo repito; es lo que a diario constato en tantas y tantas interacciones con otras personas; y cuando analizo mis propias vivencias también.
Individuos y sociedades entrenados para ser esclavos, repudiando las enseñanzas y oportunidades para redimirse y disfrutar de la bendición.

Atrapados por el Sistema de Creencias, adorando al EGO; ignorando al Eterno, ofuscando la LUZ de la NESHAMÁ.
Pero con discursos muy floridos, absolutamente religiosos. Como imponiendo la “santa y sana doctrina” a la gente, convirtiendo (o persiguiendo) apóstatas, para no darse la oportunidad de dudar y salir de la celdita mental.
¡La maquinaria de la esclavitud trabajando a full!

¡Algo hay que hacer para cambiar esto!

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