Que haya santidad no significa que encuentres a Dios

Ayer explicamos que hay un grado de santidad en todo lo creado: https://serjudio.com/creencias/santidad-de-jerusaln
Es decir, no tenemos manera de desligarnos del Creador, porque una chispa de Su Esencia igualmente estará en cada átomo de Su creación.
Para ascender en la escala de santidad, hasta el máximo grado posible para el humano, es que tenemos el código ético/espiritual, codificado en el ADN espiritual de cada ser humano. Igualmente el Eterno lo ha manifestado, revelado, puesto en palabras comprensibles por el hombre. De esta manera, no queda implícito, oculto, inconsciente; sino que esté a la vista de todos y no hay manera de equivocarnos en reconocer cuál es el código ético/espiritual y cuál es invento de personas, religiones o cosas por el estilo.

Recuerda, los Siete Mandamientos para las Naciones para cada persona gentil; en tanto que lo que toca a cada judío de los 613 mandamientos de la Torá.
Esos son los principios para conocer y cumplir, porque son el código ético/espiritual, las conductas que quiere el Creador que sigamos, porque nos desarrollan a nuestro máximo potencial y permiten convertir este mundo en un verdadero paraíso terrenal.

Volviendo al tema de la santidad, nada se escapa a su presencia.
Pero no todo guarda el mismo nivel de santidad.
Está el nivel 50, que era el presente encime de la cobertura del Arca de la Alianza, entre los querubines.
Está el que se encuentra entre lo más bajo de la escala, como había en las casas de idolatría de Egipto cuando los israelitas fueron rescatados de allí por el Señor.
Por supuesto que nadie en su sano juicio y capacidad intelectual podrá asumir que el grado de uno y otros tiene alguna relación, o que uno puede hallar al Eterno entre los ídolos. Es obvio que Él está en todas partes, cubre el universo Su gloria, por eso está la chispa de santidad en cada parte. Pero no pretendamos encontrar revelaciones de lo Divino en los antros de la idolatría ni en las reuniones de los adoradores del EGO camuflado de deidad. Espero que esto esté claro y nadie confunda chispa de divinidad con Presencia de Dios, o estar en la senda correcta de acuerdo a Su Voluntad.
¿Quedó bien establecido el punto?
Espero que sí.

En este mundo las costras van rodeando la chispa de santidad, por tanto la van escondiendo de la conciencia que pudiera percibirla.
Ante el Arca de la Alianza las costras eran casi inexistentes, por eso la poderosa manifestación eran percibida con claridad y fuerza, al punto que realmente llegaba a incinerar aquello que estuviera en su cercanía y no estuviera al nivel adecuado para ello.
Cosas que pueden resultarnos incomprensibles o de película de fantasías, pero que en su tiempo y lugar efectivamente era comprobable, y si Dios quiere pronto lo será nuevamente cuando se recupere el Arca y los otros objetos sagrados que fueron escondidos por sus protectores antes de la caída del Primer Templo. Allí debajo de la explanada del Templo, grandemente usurpada por el imperialismo árabe-musulmán, en alguna recóndita sala de seguridad están guarecidos los sagrados utensilios desde hace milenios.
Pronto, si Dios quiere, comprobaremos en persona el mayor grado de santidad posible en este mundo.

Pero cuanto más nos apartamos de la santidad, a menor grado de la misma, las cáscaras van recubriendo con su espesura y tosquedad la irradiación energética de la santidad.
Allí sigue estando la santidad, no se va, no se evapora, no se apaga, no muere, no se mancilla, no hay nada que la contraríe; pero sí queda tapada y camuflada. Cada vez más, de acuerdo al grado de santidad en la que se encuentre el objeto, persona, tiempo, lo que sea.

No debemos permitir que en la idolatría, al percibirse la chispita de divinidad oculta entre tanta cáscara la gente se siga confundiendo y considerando que allí está Dios.
Porque es cierto, una “gotita” de santidad hay, pero NO ES la Presencia de Dios, ni los caminos de religión son los que conducen al Señor.
Aunque luego de muchas piruetas, sufrimiento, correcciones, tal vez se encuentre la senda correcta de la espiritualidad a través de la religión, NO ES la religión el camino a Dios.

Porque toda religión, todas ellas, son imaginación, fantasía, manipulación, el EGO institucionalizado y usurpando el sitial de la Deidad y las doctrinas religiosas ocupando el rol de los mandamientos dictados por el Señor.
(Recordemos que ni noajismo ni judaísmo son religión, aunque tristemente varios judíos y noájidas los viven de una forma errónea que es en todo parecido a una religión más).

Resumiendo, las religiones se aprovechan de esa cuota ínfima de santidad para confundir más a sus clientes, porque con ello quieren demostrar su ligazón con lo sagrado.
Y esto es algo que Dios permite y hasta ha fomentado, porque es una de Sus maneras de habilitarnos a poseer una real capacidad de libre albedrío.
Creo que lo he explicado hace muchos años, y quizás lo haga en otro estudio pero no ahora.

Así pues, la adoración exclusivamente para el Creador, para nadie más.
Los rezos o plegarias dirigidos a Él, a nada ni nadie más.
La confianza espiritual solamente puesta en Él.
Los caminos, los Suyos.
Dejando cualquier idolatría o reverencia religiosa de lado.
No dar cabida al EGO fuera de su rol primario de protección ante situaciones reales de riesgo de vida/salud.
Porque ningún dios o salvador espiritual son espirituales, sino solamente manifestaciones institucionales del EGO.
Solo el Eterno es Dios.

Por ahora, si tienes ganas, disfruta esto: https://serjudio.com/tiempos/historia/los-elohim-y-el-elohim

Deja un comentario