Alegría sagrada

Ante todo, NO ES un deber estar alegre, en el sentido de la risa tonta, la falsa aceptación del mal, la pasividad ante la injusticia con excusas “teológicas”, la estupidez de negarse adrede a ser racional.
Porque todas esas NO SON manifestaciones de alegría, sino de EGO camuflado de santurronería, o de debilidad mental.
NO hay espiritualidad en esto, solo religión, lejanía del Padre, confusión que lleva a la muerte en vida y vaya a saber que existencia de insatisfacción en la eternidad.
Aunque te lo diga un tipo simpático, cuenta chistes carismático, con gorrito de judío, trencitas, ropa cómica y acento “de rabino”, debes tener en claro que NO ES una enseñanza sagrada sino veneno para el alma.

Veamos que es la alegría, al menos desde el punto de la Santa Tradición que tiene su origen en la Revelación Divina.
Para lo cual tomaremos un conocido lema de los Sabios:

“Eizehu ashir, hasameaj bejelkó” – “¿Quién es rico? El que se alegra con su porción”.
(Masejet Abot 4:1)

Que lo conectaron inmediatamente con:

“Ieguía kapeja ki tojela, ashreja betov laj” – «Cuando comas del trabajo de tus manos, serás feliz, y te irá bien.»
(Tehilim/Salmos 128:2)

¿Te das cuenta de la enorme enseñanza práctica?
Rico no es quien acumula posesiones materiales, sino aquel que con lo que le ha tocado al día de hoy sabe cómo disfrutarlo, estar satisfecho con ello.
Si hoy tiene arroz, aunque quieras comer pollo con arroz, igualmente estará satisfecho y agradecido con ese plato de modesto arroz. ¡Y será rico con él!
Esta satisfacción no le impide tener objetivos, trabajar por alcanzarlos, hacer lo que esté a su alcance para mejorar su posición y posesión; ¡todo lo contrario! La satisfacción sincera actual le habilita a dedicar mayor energía y confianza a obtener sus objetivos, sin desesperarse, sin rencor, sin envidia, sin amargura.
Estará pleno, porque no se desvive por lo que no tiene, sino que se alegra y agradece su porción actual.
Eso es lo que aprendemos al estudiar el verso de los Salmos: te irá bien porque hoy estás feliz/satisfecho con lo que hiciste y conseguiste.
Si no encuentras provecho con tu porción, difícil que te vaya bien con la porción de mañana, cualquiera sea ella.

Lo cual lo asociamos con las palabras del patriarca Iaacov/Israel, cuando le dijo a su hermano:

“ki janani Elohim veji iesh li kol” – «Elohim me ha favorecido, porque tengo todo»
(Bereshit/Génesis 33:11)

Él se sentía sinceramente satisfecho porque consideraba que tenía todo lo que le correspondía al día de hoy. Estaba en paz consigo mismo, con Dios, con el prójimo, hasta con el adversario; porque era agradecido y se satisfacía sanamente con su porción actual.
Para él era real que todo lo que tenía ahora era su TODO.
No estaba medio satisfecho, ni se creía medio rico.
Él sabía ciertamente que hoy tenía todo lo que era para que tuviera, por tanto podía disfrutar y dormir con la conciencia limpia. Mañana sería otro día para ver qué porción alcanzaría, la cual también sería agradecida y aprovechada por saberla su TODO.
¿Se está entendiendo?

Y por si fuera poco, ésta es una frase en una fórmula de agradecimiento que los judíos debían decir al presentar sus ofrendas anuales:

“Besamajta vejol hatov asher natan…” – «Entonces te regocijarás, tú con el levita y el forastero que esté en medio de ti, por todo el bien que el Eterno tu Elohim te haya dado a ti y a tu casa.»
(Devarim/Deuteronomio 26:11)

Te regocijas porque eres consciente de que lo que tiene ahora es TODO lo bueno que el Eterno tenía reservado para ti el día de hoy.
¿Mañana? ¡Mañana veremos y bendeciremos por lo que toque!

¿Te das cuenta cuánto estrés, amargura, pesimismo, odio, debilidad, enemistad, rencor, y otras cosas horribles te estás evitando al vivir con esta consciencia de agradecimiento sincero y racional?

¡Disfruta de tu arroz si es arroz lo que tienes hoy!
Lo que sea tu plato mañana, también lo agradecerás.

¿Y si en tu plato de mañana hay menos que hoy, o no tienes nada?
¡Excelente cuestión!
Pues, ese será tu pedazo de satisfacción para disfrutar.
No ganarás más con reproches ni llorando por lo que disfrutaste y ya no tienes.
Sino que estarás agradecido y preparado para lanzarte a la tarea de conseguir tu bienestar diario el día de hoy.
Confiando en el Eterno, sabiendo que Él está a cargo y que tú también tienes una parte para hacer.
Sé agradecido, aunque aún no tengas lo que consideras tú “te mereces”.

Entonces, ¿por qué hay personas que no son felices?
Será porque consideran que se merecen algo diferente (probablemente más/mejor) de lo que tienen ahora a su alcance.
Esa deficiencia, real o imaginaria, es vivida como una impotencia… ¿y a qué no adivinas quién se dispara en tu interior cuando se siente la impotencia?
¡El EGO!
Del cual no diremos nada porque son cientos los estudios gratuitos que hemos publicado acerca del mismo, búscalos en serjudio.com si quieres (te conviene no suponer que sabes de qué estamos hablando si nunca aprendiste lo que enseñamos del EGO, o no lo recuerdas claramente).

Cuando sentimos la falta, cuando no alcanzamos la soñada plenitud, cuando nos mantenemos en la insatisfacción es que brota desde lo más profundo las reacciones automáticas del EGO.
No hay alegría y se llena el estanque interno de tristeza y otras emociones oscuras, las cuales se acumulan con pensamientos negativas y entre ambos se van fortificando llevándonos a más debilidad.

Esa moneda que falta, ese pollo que hoy no acompaña al arroz, esa satisfacción inalcanzada y esperada y esperanzada y querida, todo ello nos atrapa y nos  envuelve en desgastarnos y llevarnos a más y más comezón y amargura.

Entonces, la alegría es una admisión del propio poder pero también de las propias limitaciones.
Cuando estamos conscientes de lo que podemos y de lo que no, cuando aceptamos que tenemos algo de control pero no todo, cuando sabemos y no nos afrenta no dominar más allá de nuestro dominio, entonces estamos en condiciones de ser verdaderamente dichosos.

Ésta es nuestra porción, es el poder que nos ha tocado ahora, por lo cual estamos agradecidos por este reconocimiento y lo encontramos satisfactorio. Aunque el objetivo de mañana sea otro, eso no echa a perder el placer del momento actual.
Esto tiene que quedar absolutamente claro.

La aceptación (estar satisfecho/alegre con la porción) es en todo diferente a la resignación (conformismo).
La aceptación es un punto de partida racional y emocionalmente saludable.
La resignación es un punto de llegada final: una pasividad de muerte, la inercia falta de energía, la impotencia puesta como excusa para más insatisfacción.

Aceptemos, agradezcamos, continuemos disfrutando del TODO que es nuestra porción el día de hoy.
Por supuesto que la enseñanza recibida así como la naturaleza del EGO estará obstaculizando la comprensión, puesta en práctica y sostenimiento de esta fórmula de vida excelente.
Pero no es cuestión de hacer esfuerzo por entender, quizás probarlo y abandonarlo.
Sino ponerse la meta de que cada día es el día para dedicarse a mejorar en esta tarea sagrada.
A ser agradecido y alegre con la porción actual, entonces estaremos abriendo las puertas para el bien de mañana, de toda la bendición que está dispuesta y sazonada para nuestro bienestar mañana.

Cada momento es para aprender esta enseñanza fundamental.
Llenarnos de poder, de ese que está realmente a nuestro alcance.
De a poco ir llenando el Sistema de Creencias de pensamientos verdaderos, creatividad, poder, confianza, conexión, santidad…

Cada victoria es un motivo de alegría, pero también cada esfuerzo que no llegó a la meta propuesta. NO porque “todo sea para bien”, sino porque en el esfuerzo ya está la ganancia. Es el camino recorrido la ganancia, a la cual se le suma si alcanzamos el objetivo. Pero no olvidemos que cada paso hacia el infinito, es uno más a nuestro favor… aunque jamás se completará la tarea propuesta.

Por tanto, confianza en el Eterno y en ti mismo para lidiar con los asuntos.
Pero también para disfrutar de lo tuyo sin culpas y sin sentimientos de culpa.
Disfruta, eso es bueno.
En gran medida, para eso estamos en este mundo.
Para experimentar sensorialmente lo que nos corresponde, para sentir placer permitido.

Entonces, tienes una tarea a la cual le debes añadir tus propios objetivos, y enfocarte en ellos y no en reproches e impotencias.
El EGO hará su parte, por eso TÚ no deberás dejar de hacer la tuya que te favorece.
¡Confía en ti!, porque confías en el Eterno, sinceramente y sin negocios de mercachifle barato.
Tú haciendo lo tuyo a pleno, tendrás al Socio haciendo Lo Suyo para que alcances tu satisfacción que te corresponde hoy al máximo. No la porción de la vergüenza, no de lástima, sino de placer pleno. Para que medites y no para que te lo detalle ahora.

Enfócate, construye SHALOM interno y externo, en tus pensamientos, palabras y acciones.
Con bondad y justicia, con humildad, con agradecimiento, con disfrute estarás haciendo lo que te libera de mochilas pesadas y te abre la percepción a la LUZ.
Compartiendo, no reclamando para ti solamente, sino también para el que está a tu lado.

La alegría es el punto más profundo de nuestras vidas: es la revelación de lo Divino en lo mundano.

Vale la pena profundizar aquí: https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/pecas-si-no-ests-siempre-alegre
y también aquí: https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/debes-estar-feliz-ahora

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