La libertad del hombre

En una publicación en nuestro Facebook (que puedes ver aquí) compartimos la siguiente enseñanzas resumida en una frase:

Si se deja empujar por su EGO, cancela momentáneamente su libre albedrío”.

El primer comentario que recibimos allí fue: “¿Por qué?”.
Me pareció importante poder responder brevemente a esta cuestión.

Tenemos que entender que es EGO y que es libre albedrío.

Empecemos con una rápida definición del libre albedrío; que es la capacidad, del ser humano exclusivamente, para elegir que su acción será de acuerdo a lo que es bueno o a lo que es malo. Para que sea una decisión realmente libre, debe ser lo más independiente posible de condicionamientos que provienen del organismo o de condicionamientos adquiridos.
Como veremos un poquito más adelante, el libre albedrío total es una ilusión, en tanto el EGO sea el que domine.
Para entender, tenemos que ver bien que es el EGO y con ello explicar la frase que nos da cita ahora aquí.

Del EGO tenemos cientos, sino miles, de estudios explicándolo y nunca alcanzamos a concluir su comprensión y entrenarnos suficientemente en su dominio. Por tanto, no me voy a extender sino solamente decir unas pocas características.

El núcleo del EGO se encuentra en la sección más primitiva del cerebro, que compartimos con otros animales.
Es una sección absolutamente natural, normal, necesaria y útil; encargada de reacciones rudimentarias para la preservación de la vida del individuo.
Por su propia naturaleza es instintiva, reaccionaria, automática, irracional, un veloz reflejo. 
Con esto a la vista, podemos darnos cuenta ya que cuando el que activa y domina nuestra conducta es el EGO, difícilmente tengamos en ese momento libre albedrío. Porque no nos detenemos a pensar, evaluar, a proyectar, a considerar alternativas, sino que de manera ciega se dispara alguna reacción emocional que suele llevar a una conducta irreflexiva, carente de la cualidad de ser libre y de ser elegida.
¿Se entendió?
Mientras el componente natural reactivo que es el núcleo del EGO esté en control, nuestra personalidad más evolucionado y que refleja a la NESHAMÁ (espíritu) menos en control se encuentra. Por tanto, estamos a la deriva, siendo arrastrados por corrientes que no elegimos y llevados hacia situaciones que no buscamos conscientemente.

Ya con eso, el EGO nos está complicando para ser felices y plenos.
Pero se empeora cuando nos damos cuenta que al núcleo natural del EGO se le suman al menos dos componentes aprendidos, los hábitos y el Sistema de Creencias.
El hábito se forma por la conducta repetida, la cual termina automatizándose y volviéndose inconsciente. Los hábitos saludables, bienvenidos sean. El problema lo forman los cientos de hábitos no saludables que vamos adquiriendo desde el momento cero de nacimiento, como por ejemplo manipular emocionalmente, entre otros tantos.
Una vez instalado el hábito, es una tarea titánica reemplazarlo.
Cuando estamos en ese piloto automático, tampoco ejercemos el poder del libre albedrío, porque no estamos tomando conciencia de las cosas sino dejándonos llevar y ni siquiera prestamos atención a ese hecho.
En cuanto al Sistema de Creencias, estamos repletos de creencias (no es una cuestión de cosas religiosas, creencias de todo un poco, como quién es feliz, qué es una mujer, qué color es para nenas, etc.) muchas de las cuales están grabadas en lo más profundo de nuestra memoria, en regiones a las que difícilmente podamos manejar para borrar o mejorar. Estamos saturados de creencias, de ideas que otros pusieron en nuestra mente y la fueron formando. Esas ideas no se quedan quietas, sino que operan, filtran la realidad, la construyen en nuestro interior. Con esas interpretaciones vamos sintiendo cosas, y con esto vamos actuando, formando relaciones, vinculándonos. Estas creencias son “nuestras”, porque están en nuestro interior, forman retazos de nuestra mente, nos entrenaron en la forma de ser y actuar. Pero son lo más lejano a nosotros que se puede ser, porque vinieron por imposición de fuera, de otros, de gente que con mala o buena intención así nos crio. Este Sistema de Creencias opera desde lo más profundo, sin pedirnos permiso, nuevamente cancelando el libre albedrío.

Como ves, ¡no es fácil desarrollarnos al máximo de nuestro potencial como criaturas divinas, hijos del Creador!
Pero precisamente en esforzarnos para superar las dificultades se encuentra la recompensa, el fortalecimiento, el crecer para llegar a ser una mejor versión del Yo posible.

Para concluir, la frase que dio pie a esta lección no está aislada en nuestra enseñanza, sino que forma parte de un post mucho más amplio, que te invito a leer y estudiar aquí: https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/el-hombre-sufre

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