El consejo de la reina Ester para que seas poderoso

El terrible decreto de aniquilación del pueblo sagrado ya estaba en marcha.
La sanguinaria maquinaria despiadada de los que odian a Dios, y por eso odian a los judíos/judaísmo, se puso a funcionar.
Ante la tremenda impotencia pasó que:

«Mordejai [Mardoqueo] supo todo lo que se había hecho. Entonces Mordejai [Mardoqueo] rasgó sus vestiduras, se vistió de cilicio y de ceniza, y se fue por la ciudad gritando con fuerza y amargura.»
(Ester/Esther 4:1)

Parece una actitud normal, apropiada ante tamaña amenaza que estaba pendiendo sobre la cabeza de todo el pueblo de Dios.
El llanto, la amargura, el grito desgarrador, el entrar en estado de duelo, la angustia, el despojarse de los atuendos corrientes para mostrar al mundo la feroz impotencia que le consumía.
Digamos, mecanismos propios del EGO, que en su momento y lugar son apropiados, pues ante la impotencia real es el EGO el encargado de la primera, veloz y automática reacción.
Tal como lo comprobamos que ocurrió con el gran Mordejai, el cual hundido en la desesperación de la monumental impotencia, reaccionaba irracionalmente desde el EGO. En todo correcto su accionar, para nada fuera de lugar. Por ello muchísimos judíos actuaron de manera parecida, allí donde se encontraban en el gran imperio, al escuchar la orden malvado de exterminio que se cumpliría en unos meses en su contra.

Sin estar en comunicación directa, cada uno reaccionó de la manera natural, instintiva, desde el EGO.
Con manifestaciones propias de su cultura, pero simplemente desde la reacción del EGO a la impotencia.
¿Y qué otra cosa podría hacer el judío y entre ellos Mordejai?

Y sin embargo, su prima y exesposa, la actual reina de Persia tuvo la siguiente acción:

«Las jóvenes de Ester y sus eunucos fueron y se lo contaron, y la reina se estremeció muchísimo. Ella envió ropa para vestir a Mordejai [Mardoqueo] y quitarle de encima el cilicio; pero él no la aceptó.»
(Ester/Esther 4:4)

¿Tan banal y superficial era la reina Ester que lo que le importó fue enviarle ropa para que se cambiara el atuendo de duelo e impotencia por uno de gloria y poder?
¿Es que era la ropa la prioridad para la reina, en lugar de empatizar con el sufrimiento y mover las piezas en el ajedrez del palacio para conseguir la salvación de los judíos, o al menos de su primo?
¡Ropa, fue la respuesta!

Obviamente que esta incongruencia no ha pasado desapercibida y han sido muchas las explicaciones.
Comparto contigo una.

Ester le estaba enviando un importante mensaje a su primo.
Le estaba diciendo que está bien que el EGO reaccione, que sintamos la impotencia y por consiguiente se nos despierte automáticamente el sentimiento ligado a la misma.
Llorar, gritar, patalear, desconectarse de la realidad son las reacciones naturales y necesarias del EGO ante la impotencia real. Pero en muy pocas ocasiones deben ser convertidas en acciones, porque no llevan a la resolución y a la toma de poder, sino a ahondar la impotencia y complicar las cosas en vez de solucionarlas.

Sentir esa rabia es normal y necesario, pero actuar la rabia no es prudente en la inmensa mayoría de los casos.
Romper los nexos con lo que está haciéndonos sufrir, puede ser muy útil en ocasiones de verdadera impotencia tremenda, para la cual no hay solución posible. Por ejemplo, si se ha desplomado un edificio encima nuestro y no tenemos más qué hacer, sino solamente esperar la muerte segura; en ese momento cortar la conexión con la realidad tiene un valor positivo. Pero si en el trabajo algo nos estresa sobremanera, no es bloqueando la mente y negándonos a actuar desde el razonamiento lo que nos mitigará el padecer. ¿Se entiende?

En el caso de Estar, le está queriendo decir a su primo que hundirse en la desesperación y malgastar la energía en amargura, reproche, culpas, angustias, pensamientos negativos en NADA serviría para acercar la salvación de los judíos.
Es tiempo de actuar proactivamente, no desde la reacción del EGO.
Ya basta de llorar y esperar la muerte, o estar como mendigo incapacitado esperando algún milagro o una salvación mágica.
Es el momento de vestirse con poder, es decir, ponerse ropas de poderoso y actuar como si uno fuera poderoso, aunque por dentro se sienta quebrado y en desgracia.
No aferrarse al pensamiento negativo, no dejarse arrastrar por la emoción oscuro, no dar el dominio al EGO.
Sino tener una conducta de poder, aunque no se la sienta.
Porque cuando uno se reviste de poder y actúa en consecuencia, finalmente la mente encuentra canales para desarrollar el poder que se tiene a disposición, incluso en formas que ni siquiera se imaginan al principio.

Vestirse con confianza en el Eterno y en las propias posibilidades.
Abandonar la ropa del fracaso, dejar de quejarse, no buscar culpables, no fabricar excusas, dejar de reaccionar desde el EGO para empezar a andar con poder.
Quizás poco al principio, lento, arrastrando la desconfianza; pero no siendo servil a la impotencia sino un poderoso despertando a su poder.

Hacer tu parte, aunque te parezca poca y no muy salvadora; porque es probable que tenga efectos positivos y la ficha del domino que dejaste caer pronto hará caer otras teniendo resultados inimaginados y sorprendentes.
Sí, actuar como si estuvieras seguro y fueras un superhéroe, porque al final tendrás dominio y control. Verás que más shalom ocupa tu mente y menos angustias.

Pero claro, uno tiene que aceptar vestirse con las ropas del poder y especialmente a personificar el papel de ser poderoso.
Porque si uno se niega a estos primeros pasitos, difícilmente encuentre el poder y la resolución.
Sino que solamente se verá más y más envuelto en la telaraña de muerte y desolación.

Depende de ti tomar el consejo de la reina Ester para vencer las trampas del EGO.
Mordejai en ese momento no lo hizo.
Quizás eso atrasó un poco la salvación…

En resumen, quita la máscara de la amargura y ponte el disfraz de superhéroe, que con ello te pondrás en el camino del éxito.

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