Bienaventurada la persona

«Bienaventurado el hombre que
no anda según el consejo de los RESHAIM (impíos),
ni se detiene en el camino de los JATAIM (pecadores),
ni se sienta en la silla de los LEITZIM (burladores).»
(Tehilim/Salmos 1:1)

El RASHÁ es aquel que se opone a las cosas del Eterno y actúa con rebeldía.
Propone un camino antagónico al del TZADIC (justo, cumplidor de los preceptos), que entra en conflicto con el mundo espiritual y sin otro propósito más que la oposición descarada.
Por ahí no obtiene ninguna ventaja práctica, sino que por el contrario hasta puede resultar en pérdidas materiales pero está impulsado por su propio sistema de valores que le hace renegar del mundo espiritual y dedicarse a su existencia alternativa.
Al no tener el freno de los mandamientos de origen divino, por tanto no se guía por el código ético que siempre tiene un origen espiritual; por lo cual, sus códigos morales podrían llevar a normas de conducta violentos, detestables, que implicaran daños y corrupción para sí mismos, otras personas, el entorno, etc.
Si revisáramos en las corrientes filosóficas occidentales quizás nos toparíamos con el marxismo como un exponente de esta forma de vivir antagónica a la espiritualidad y en conflicto con la bondad hacia el prójimo. La ideología del fascismo no está muy alejada de esta forma de vida sicopática. Por supuesto que tal delirio moderno no existía en épocas del rey David, autor del salmo, pero la esencia de la corrupción que da paso a los RESHAIM por supuesto que estaba activa entonces como ahora. Cambian los nombres, un poco el planteo, pero la base deplorable es la misma.

El JOTÉ es aquel que su sistema de valores es similar al del TZADIC pero que ha fabricado las excusas necesarias para hacer lo que le da placer o beneficia materialmente de alguna forma, sin proponer con ello una rebelión contra el Eterno y Sus cosas. Simplemente, se deja llevar por su deseo, la tentación se apodera de su mente, es arrebatado por el anhelo de placer. Le parece genial que haya gente justa y que no peque, a veces hasta se puede sentir un poquito mal por no portarse como Dios manda, pero “la carne es débil”…
Un JOTÉ que filosofe podría sentirse a gusto entre los hedonistas pero quizás se identifique mucho más con el utilitarismo, aunque no necesariamente busque argumentos filosóficos para permitirse sus acciones contrarias a la espiritualidad.

El LEITZ no propone ningún sistema de valores, no adhiere a ninguna filosofía que apoye o reniegue de lo espiritual, no le interesa nada más que burlarse de todo lo que no le complace en ese momento.
Podríamos decir que su ideología es la de vivir el momento tal como éste se presenta, sin apegos a códigos de conducta, ni humanos ni divinos. Simplemente negar los valores, llevar una existencia dedicada a la oposición a todo y todos.
A pesar de que son “burladores”, no por ello significa que se ande mofando o riendo, sino que sus propuestas son una burla que no vindica nada, tan solo destruye todo.
Podrían ser miembros de la corriente filosófica llamada nihilismo, búscala si gustas en internet; pero no le veo la pena el esfuerzo.

Ahora que conocemos a los tres modelos de conducta que hay que evitar, prestemos atención a los verbos usados por el salmista para referirse a las acciones que evita la persona dichosa:

  • no anda
  • no se detiene
  • no se sienta

¿Cuál es la enseñanza, una de varias, que podemos obtener del uso de estos verbos?

La persona dichosa, que vive con plenitud en este mundo y en la eternidad, no anda según el consejo del RASHÁ. Esto significa que ni siquiera busca las enseñanzas de los malvados, porque sabe que no encontrará mucho bueno y beneficioso allí. Es cierto que de todos se puede aprender algo, que el sabio encuentra la manera de obtener sabiduría hasta de lo que parece estéril y sin luz. Pero cuando nos damos cuenta de la gravedad de la forma de vida del rebelde, de inmediato comprendemos que lo poco que se pudiera rescatar como enseñanza pierde el valor ante el inmenso riesgo de ser contaminados por todo tipo de creencias negativas, ideologías necrófilas, la corrupción que a veces se viste como santidad. Lo más prudente es mantener bien lejos la fuente de lo que puede sernos hostil y causarnos perjuicios a futuro.
Por tanto, ni siquiera su consejo tiene validez, aunque pudiera ser acertado de vez en cuando.

Tampoco hace lo que los JATAIM, es decir, no se detiene a inventar excusas para justificar acciones adversas a la ética. No pierde un instante en hacer malabarismos mentales para permitir lo prohibido ni prohibir lo permitido. Con limpieza de pensamiento, con estabilidad emocional, con un minucioso filtro sobre su Sistema de Creencias, sostiene pensamientos positivos, siembra ideas que florecerán en pensamientos de vida, de progreso, de solidaridad, de deleite sano. ¿Qué ganancia verdadera se encuentra al quebrar los mandamientos del Creador para obtener alguna ventajita material que al poco rato desaparece y se olvida, o peor, se transforma en una fuente de inagotable dolor y penurias?
Sabiendo esto, la persona bienaventurada siga por su camino afiliado al código ético/espiritual. Si es gentil conociendo los Siete Mandamientos para las Naciones y viviendo de acuerdo a ellos. Si es judío, tomando en consideración aquellos mandamientos que le competen dentro de los 613 que corresponden al pueblo judío. Con la confianza puesta en el Creador, actuando en consonancia con su NESHAMÁ (espíritu) no precisa de los trucos del pecador para ganar algún deleite que tiene prohibido.

Y tampoco se sienta en la silla del LEITZ, porque sabe que no debe ubicarse siquiera un instante en la posición ideológica del burlador. Por estar sentado solamente un rato en en el lugar del que niega todo, que reniega de todo, bien pronto se va llenando su mente de creencias oscuras, de un pesimismo amargo, de un optimismo suicida. Es que, como un ácido tóxico y corrosivo, el Sistema de Creencias del burlador corrompe, destruye, desestabiliza. A diferencia del RASHÁ que tiene su sistema de valores alternativa, corrupto pero sistema de valores al fin, el LEITZ renuncia a todo, se opone a todo, se burla de todo. Relativiza todo, menos su postura inflexible de no aceptar evidencias ni de acomodar sus ideas a la realidad.
Por tanto, aquel que anhela vivir en armonía no debe posar su pensamiento siquiera un instante en las creencias del burlador, para no empezar a desmoronarse de inmediato. Es que es más fácil hacer lo malo, destruir, dejar que todo se derrumbe por pereza y torpeza que esforzarse para construir SHALOM y vivir en sintonía con el Creador. Por ello es que el burlador puede obtener rápidamente seguidores, porque propone algo fácil, que en apariencia es sencillo y que seduce. Al mismo tiempo, nuestra mente no está preparada para la agresión desde dentro de la imaginación negativa del burlador y es muy fácil que caiga bajo su negativa influencia.
No es que no se tenga respuestas para las propuestas destructivas del burlador, porque para todo lo que dice hay respuestas racionales, evidentes, reales. Pero es tanto la fuerza de la negatividad, el secuestro de la mente por parte de las emociones tóxicas, que ni siquiera la respuesta más brillante y cierta hace mella en el cerebro contaminado por la burla.

En resumen, tomando en cuenta el primer pasaje del libro de los Salmos hemos tenido la oportunidad de descubrir algunas de las formas de actuar que podemos y debemos evitar para encontrar la dicha en este mundo y en la eternidad.
Ahora, te toca elegir a ti lo que harás.

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