El poder práctico de la gratitud

La gratitud es un elemento esencial e insustituible.
Desde que abrimos los ojos hasta que nos quedamos dormidos es necesario estar en actitud agradecida y manifestarla activamente.
Agradecer nos permite disfrutar más y mejor, es tomar conciencia de nuestra existencia, es valorar a quien nos rodea, es dar poder al prójimo y al mismo tiempo fortalecernos.
Cuando agradecemos vamos rompiendo cadenas emocionales, reducimos el estrés y bajamos la ansiedad.
Con todo esto en vista, ¿cómo habremos de perder la oportunidad de agradecer?

Al buscar en nuestra vida motivos para agradecer, nos conectamos con aspectos positivos, llenamos de emoción asertiva nuestro organismo, ventilamos hasta los rincones más alejados de nuestro ser, consiguiendo un efecto reparador, espantando las oscuras miserias de la impotencia y la angustia.
Sí, algo tan sencillo como ir descubriendo qué agradecer nos llena de vigor, mejora nuestra salud, promueve cambios en dirección al triunfo.
No es una cuestión mágica, sino una simple ecuación emocional.
Al mismo tiempo genera buena onda en nuestro entorno, nos agracia con los demás, nos vincula favorablemente.
Es por ello de inteligente, no solamente de buena persona, agradecer.

Aunque al principio cueste ser sincero en el acto de agradecer, igualmente hay que realizarlo.
Si pudiera parecernos muy ingenuo, soso, torpe, el desparramar nuestros agradecimientos por doquier; creeme que es como el sonreír, genera respuesta agradables, rompe bloqueos, fortalece lo que es bueno.

Cuando agradecemos no damos por sentado nada, no asumimos que nos merecemos lo bueno que estamos recibiendo.
Cuando nos damos cuenta de que todo puede desaparecer de un momento al otro, incluso aquello que nos parece inamovible, entonces despertamos y valoramos con mayor intensidad, con más genuino aprecio.
Imagina que te despiertas, abres los ojos y no pudieras ver, es algo que podría pasar.
O cuando tratas de girar en la cama para incorporarte, el cuerpo no responde y estás paralizado.
O el dolor en tu espalda es tan grande que cada movimiento es una tortura.
O que ni siquiera dormiste en una cama, dentro de una casa…
Imagina que todo lo que das por supuesto en tu vida, ya no está.
Dime, ¿no da escalofríos?
Por ello la sabia Tradición nos indica que prestemos atención hasta lo más nimio y lo agradezcamos, no como ritual, no como pacto mágico, no como soborno al Creador o a la “Vida”; sino realmente para darnos cuenta de lo mucho que estamos siendo beneficiados, de lo incalculable que es nuestro beneficio.

Sin dudas siempre hay algo más que podríamos tener y gozar, ¿acaso esto es motivo para no deleitarnos con lo presente y agradecerlo con pasión sincera?
Así pues, si todavía no lo haces, empieza a hacerlo.
Agradece, que el mayor beneficiado serás tú.

Todo que sea agradecido, desde lo grande hasta lo que parece pequeño.
Lo cotidiano así como lo circunstancial.
Lo que comprendes y lo que no.
Y hasta hay maestros muy iluminados que enseñan a agradecer por todo, hasta aquello que actualmente te genera algún displacer o dolor.
Tú haz lo que puedas, como puedas.
Cada uno de acuerdo a su nivel, a su momento, a su posibilidad.
La cosa no es competir para ver quien es más agradecido ni quien es más irracional en su agradecimiento.

Como habrás comprendido, hay un poder práctico en la gratitud y es muy fácil de desarrollar y alcanzar.
Simplemente debes ponerte en camino y no abandonarlo.

Te agradezco que hayas leído hasta aquí.
Ahora, también es de agradecer que agradezcas este trabajo del cual te estás beneficiando, con palabras y también con un aporte económico que nos ayude a continuar en esta sagrada tarea. Puedes hacerlo aquí: http://serjudio.com/apoyo

También te doy las gracias por compartirlo, para que más personas sean bendecidas con estas enseñanzas sagradas.
Gracias, shalom y bendición.

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