El egoísmo positivo y su tremendo poder

הוּא הָיָה אוֹמֵר, אִם אֵין אֲנִי לִי, מִי לִי. וּכְשֶׁאֲנִי לְעַצְמִי, מָה אֲנִי. וְאִם לֹא עַכְשָׁיו, אֵימָתָי:
פרקי אבות א:יד

Él solía decir: ‘Si yo no estoy para mí, ¿quién estará para mí? Pero si estoy solo para mí, ¿qué soy? Y si no es ahora, ¿cuándo?’
(Pirkei Avot 1:14)

El sabio Hillel haZakén era conocido por su extrema humildad, sin embargo quiere dejar bien en claro la enseñanza de que cada persona tiene derechos que son inalienables, debe satisfacer sus necesidades sin por ello sentirse en falta.
Existe el concepto del “egoísmo positivo”, que está puesto en evidencia en este conocido párrafo de la Mishná. El humano debe procurar para sí, hacerse valer, obtener lo que le corresponde justamente. No por ello deberá excederse y reclamar más de lo justo, ni asumirse como el centro del universo. Porque cuando el egoísmo pasa de su foco, cuando se pierde la humildad, entonces el ser humano se degrada como individuo y perjudica a su entorno (social, ecológico).

Es por ello que también insiste Hillel en descentrar a la persona de sí mismo, no quedarse solamente en él, para contemplar al prójimo y trabajar también por su bienestar.
Todo esto debe ser hecho ahora, sin dejar pasar la oportunidad, sin inventar excusas, porque podemos vivir escondiéndonos detrás de justificaciones y con ello perdemos de vista lo esencial.

La visión altruista de Hillel nos permite comprender que para él el pueblo judío es como una red, donde todos estamos interconectados y lo que afecta una parte afecta al todo. Sea para bien o no.
Si se debilita el individuo, se corrompe el colectivo. Si se fortalece, aumenta el poder del pueblo.

Por supuesto que la perspectiva ecológica del sabio incluye a todos los humanos, a todas las criaturas.
Somos como gotas del océano de la vida, podemos creernos individuos pero en verdad no somos más que una parte del todo.
Cuando comprendemos esto y así vivimos, estamos sin dudas andando por la senda del constructor de SHALOM, como a Dios agrada.
Porque pensamos, comunicamos y hacemos desde la bondad y la justicia. En equilibrio interno y externo.

Una interpretación alternativa del párrafo que estamos comentando es la de recordar que las 613 mitzvot fueron dadas al conjunto del pueblo de Israel y es imposible que los individuos las cumplan por completo. Cada uno tiene un conjunto para observar, pero la totalidad depende exclusivamente del colectivo.
Si uno no cumple sus mitzvot, ¿quién las hará?
Pero si uno se encarga solo de recordar a éstas y no tener presente todas las otras y de dar una mano para que sean cumplidas, ¿qué clase de persona se está siendo?
Y si uno desperdicia una oportunidad de cumplir con las mitzvot, ¿cuándo se hará cargo?

Deja un comentario