Parashat NASÓ 5779

Podemos encontrar los siguientes temas en nuestra parashá:

  1. Se continúa señalando las tareas de algunos miembros de la tribu de Leví en el servicio del Mishkán (Santuario), tema que ya había comenzando en la parashá previa.

  2. Se ordenan algunos procedimientos respecto a las personas en estado de impureza ritual y que por lo tanto no deben tomar contacto con lo sagrado.

  3. Se dan reglas para devolver objetos que no están en posesión de sus dueños.

  4. Se indica el procedimiento a hacerse ante la presunción de la infidelidad conyugal de una mujer casada, la que es denominada “sotá”.

  5. Se señalan los votos de un nazir (lo que podemos traducir como nazareno), así como el ritual al finalizar el período correspondiente a sus prohibiciones. 

  6. Está expresado el texto de la bircat cohanim (bendición sacerdotal), que es la fórmula tradicional con la cual los cohanim bendicen al pueblo. Estas mismas palabras son las que se han impuesto como la bendición que acostumbran a hacer los padres por los hijos en momentos solemnes y festivos, tales como por ejemplo antes del kidush cada viernes por la noche, o en las ceremonias de bar/bat mitzvá. 
    Es breve pero muy profunda y poderosa, si quisiéramos resumirla en una palabra, ésta sería SHALOM, que se puede traducir como paz, estado de completud, armonía.

  7. Se enumeran las ofrendas presentadas por los líderes de cada una de las tribus al momento de inaugurarse el Santuario en el desierto.

Mencionamos la birkat cohanim (Bemidbar / Números 6:22-26):

וַיְדַבֵּ֥ר ה` אֶל־מֹשֶׁ֥ה לֵּאמֹֽר : דַּבֵּ֤ר אֶֽל־אַהֲרֹן֙ וְאֶל־בָּנָ֣יו לֵאמֹ֔ר כֹּ֥ה תְבָֽרְכ֖וּ אֶת־בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֑ל אָמ֖וֹר לָהֶֽם:

יְבָֽרֶכְךָ֥ ה` וְיִשְׁמְרֶֽךָ : יָאֵ֨ר ה`׀ פָּנָ֛יו אֵלֶ֖יךָ וִֽיחֻנֶּֽךָּ : יִשָּׂ֨א ה` ׀ פָּנָיו֙ אֵלֶ֔יךָ וְיָשֵׂ֥ם לְךָ֖ שָׁלֽוֹם : וְשָׂמ֥וּ אֶת־שְׁמִ֖י עַל־בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֑ל וַֽאֲנִ֖י אֲבָֽרְכֵֽם:


Aquí está la traducción de su texto y de la breve introducción con la cual la Torá nos la presenta:          

«El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo:


‘Habla a Aarón y a sus hijos y diles que así bendecirán a los Hijos de Israel. Díganles:    
‘El Eterno te bendiga y te guarde.


    El Eterno haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia.


    El Eterno levante hacia ti Su rostro, y ponga en ti paz.’«

Cuando analizamos esta especial bendición en el contexto de la parashá, nos encontramos que hay al menos tres anillos concéntricos de shalom:


  1. Interno: que corresponde a cada persona en particular. Cuando uno puede estar en paz consigo mismo, en un estado de equilibrio, donde sus emociones y pensamientos no representan un conflicto que obstaculice las experiencias de la vida. Disfrutar de esta sensación de bienestar, de estar a gusto con la propia existencia, alejando las malas ideas y no cayendo en conductas perjudiciales tales como la envidia, la habladuría, el engaño, el pesimismo, etc.

  2. Relaciones con el prójimo: cuando se puede compartir con el otro. Es evidente que hay vaivenes, como es lógico que suceda en todas las relaciones, porque ocurren dificultades en la comunicación, o hay competencias innecesarias, o estilos que no se coordinan. Pero cuando se anteponen los valores positivos a cualquier otra consideración, se construye el shalom, se lo comparte, se crece junto al otro. Las desavenencias no separan, sino que unen.

  3. Social: se han logrado tejer redes de concordia entre los individuos y se encontró la manera de que la solidaridad venza al egoísmo. Por supuesto que es necesario sostener este entramado social que depende en gran medida del shalom interno de los que lo forman.


Cuando logramos alcanzar esta situación de shalom interno-externo, se dice que vivimos en la Era Mesiánica. Hasta ahora es un ideal, una meta a la cual el judaísmo aspira que algún día lleguemos todos los habitantes del planeta, todas las naciones de la tierra. Al lograrlo, también se encuentra la manera armoniosa de vivir con toda la creación.
Tengamos en cuenta que no depende de milagros, ni tampoco de bendiciones solamente, sino de educarnos en buenos valores y vivir de acuerdo a ellos.


    ¡Les deseo a ustedes y familias un Shabbat Shalom umboraj!

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