Los que no sienten felicidad y no dejan sentirla

Hay personas que no sienten felicidad, están como muertos por dentro.
No analizaremos ahora los motivos para esta triste situación.

Un grupo de ellos mantiene una relación distante con el resto, como si estuvieran anestesiados y fueran inmunes a los afectos.
No aportan al bienestar grupal, pero tampoco atentan contra él.
Solamente están en su cápsula, protegiéndose así de reconocer su miserable existencia, o al menos de verse involucrados en relaciones que movilizan sentimientos.
Quizás este mismo mecanismo de defensa contribuya a sostener su angustia, ya que si rompieran el cascarón y se atrevieran a sufrir intensamente, con honestidad entonces también podrían comenzar a construir una personalidad sensible al deleite y por tanto con oportunidades para la alegría.

Otro grupo, que también está seco de dicha por dentro, intenta por medios externos comprar destellos de felicidad.
Entonces adquieren productos, se rodean de lujos, pagan compañías, buscan vincularse para figurar, se ponen un cartel llamativo que incite al elogio, consiguen un título… lo que fuera que produzca reverencia y envidia en los demás.
En caso de no contar con medios materiales para tanto despilfarro, se pondrán en deudas, se esclavizarán en pagos de cuotas o harán cosas no muy acertadas con tal de obtener el placebo de la felicidad. Pero si su moral, o el miedo a las represalias, no les habilita conductas antisociales, entonces adularán a los poderosos, se harán sus compañeros de andanzas, serán arrastrados para recibir migajas de cariño; todo sea con tal de vivir con la apariencia de éxito y felicidad.
Por supuesto que mientras no se cure lo que está internamente dañado, todos estos espejismos caros de poder y gozo no aportan al estado de bienestar real.
Podrá haber un millón de productos en su casa y miles de dólares en sus cuentas bancarias, tendrán el elogio y mostrarán su poder externo; pero lo más importante no estará presente.
A diferencia del grupo anterior, estos sí están tratando de sentirse felices, o al menos de aparentarlo. Por esto mismo quizás algunas de sus conductas no sean beneficiosas para ellos o para los otros.

Un tercer grupo está esclavizado a su EGO a tal punto que se enfurecen con el éxito de los demás.
Por esto viven amargados, negativamente excitados, peleados con el mundo aunque quizás por estrategia y ánimo engañoso se muestren amigables y componedores.
Es que, cuando ven a otro feliz, recuerdan que ellos no lo son. Cuando alguien tiene un momento de alegría, ellos sufren porque no pueden sentirla. Entonces les brota el resentimiento, se cuecen en el fuego de la envidia, se atormentan y atormentan al resto con tal de que ninguno pueda disfrutar ni experimentar la alegría. Porque, si a ellos no les toca la dicha: ¡que no le toque a nadie!
Así conspirarán para destruir la alegría de los otros y llevarán a cabo sus planes para conseguirlo. Puede que lo hagan de forma directa y abiertamente agresiva, o anden detrás de bambalinas orquestando trampas, o lleven chismes e inventen calumnias, o produzcan desperfectos destructivos, o lo que sea que esté a su alcance para aplastar la satisfacción de otros y ni siquiera recibir algún beneficio palpable con ello.
Como les falta poder, emplean instrumentos desleales o la fuerza con tal de desestabilizar al que está disfrutando de aquello que ellos carecen. Y esto les da placer. Sí, aunque parezca ilógico que gente que no siente alegría se emocione dañando a quien no les hizo nada malo; pero así sucede.

Si tú te identificas con alguno de los tres grupos, es hora de que te pongas en campaña para sanar tu RUAJ (estado emocional), pero es probable que este llamado caiga en terreno estéril…
Como sea, te ofrezco mi ayuda: https://serjudio.com/nosotros/sesiones-online
Ya verás tú si te atreves a ser feliz, a experimentar el verdadero placer, a unificar tu vida para construir una eternidad de gozo.

Si tú no perteneces a ninguno de los tres grupos, igualmente estás en riesgo de ser atrapado por alguno de los que sí lo son.
Si ya estás envuelto en sus tramoyas y sufres sus conductas nocivas, también puedes recurrir a mi ayuda profesional, en el mismo link que dejé más arriba. Ten presente que  muchos de los que caen en las redes de estas personas terminan siendo sus cómplices, justificándolos, perdonándolos, amparando sus acciones destructivas, dándoles permiso que te sigan esclavizando y torturando. Por esto te confieso que la tarea no será sencilla para ti, te requerirá esfuerzos y sacrificios, pero el premio es la paz, la alegría, el sentirte a gusto contigo mismo.

Para finalizar, si eres una persona honorable y espiritual y sientes que este estudio te ha servido para aprender, para tomar conciencia, entonces actúa con honor y espiritualidad: agradece, comparte, difunde y colabora para sostener nuestra tarea sagrada: http://serjudio.com/apoyo

Gracias.


Deja un comentario