Así que tú ayudas a los demás… ¡ajá!

Varias personas estaban compartiendo como mensaje inspiracional la imagen que acompaña este texto, y que dice: “NO JUZGUES AL CAÍDO, mejor ayúdalo a levantarse porque mañana quién este en el suelo, podrías ser tú”.

Más allá de errores de ortografía y gramática, me llamó poderosamente la atención algunos errores conceptuales difíciles de tragar.
Humildemente los comparto contigo ahora.

No juzgues al caído”: está muy bien eso de no juzgar a otros, pero sin hacer especial énfasis si está la persona pasando un mal momento ahora o no.
Es decir, no juzgues a otra persona estaría mucho mejor expresado.
Porque lo cierto es que no habría que juzgar en ninguna ocasión a otras personas, aunque se debiera tomar en valiosa consideración sus conductas para clasificarlas y tener conciencia de qué están haciendo, o hicieron. O sea, juzgar a las conductas, no a las personas.
Porque juzgar conductas es un mandato divino, ya que el Creador nos ha ordenado hacer justicia, y más ampliamente vivir obrando bondad Y justicia.
No dejarse llevar por la mentira de los religiosos, y por tanto negadores de la espiritualidad, que afirman que solo Dios juzga; porque el mismo Dios se ha tomado la molestia de declararnos que Él quiere que SÍ hagamos justicia, que nos ocupemos para que no quede pecado/error/crimen/negatividad sin ser juzgada.
Pero reitero, juzguemos acciones y no personas.
Entonces, podemos llegar a la conclusión de que tal persona ha cometido una tal conducta negativa, sin dudas que podemos y debemos. Pero está difícil para nosotros declarar que tal persona es malvada, porque así la hemos juzgado.
Sin embargo, tampoco podemos ser tontos y no tomar en consideración el modo de actuar frecuente de una persona, y por tanto, su alguien es habitual en la comisión de actos negativos, debemos saberlo y tomarlo en cuenta para estar prevenidos y ser precavidos. NO prejuzgando, ni tampoco juzgando a la persona, pero sí usando las facultades que Dios nos ha dado y cumpliendo los mandatos que Él nos demanda cumplir.
En resumen, según mi humilde criterio: “No juzgues a una persona” sería una mejor manera de empezar la frase inspiracional que estamos valorando ahora. Y luego añadiría: “si está caído…” y seguiría con la frase.

“…porque mañana quién este en el suelo, podrías ser tú”: esto me parece el colmo del egoísmo, de la moral corrompida, de la religión usurpando el lugar del espíritu.
Porque uno no debiera ayudar al prójimo en apuros porque quizás mañana sea yo el necesitado; sino porque ayudar al prójimo es la acción ética adecuada. ¡Lo que debe hacerse porque es bueno y justo que sea hecho!
No porque tengo miedo de que nadie me ayude a mí mañana.
No porque quiera una recompensa por mi supuesta bondad.
No porque ando pareciendo bueno pero en realidad lo que busco es mi ventajita personal.
Yo ayudo porque el otro está necesitado de ayuda, punto, nada más.
Así piensa la persona que tiene conciencia ética y vive de acuerdo a ella. O sea, toma el camino de la espiritualidad y no del EGO.

Otra persona podría afirmar con verdad que ayuda al necesitado porque eso es lo que Dios manda y por tanto subyuga su voluntad a la Divina Voluntad. Por lo cual, anda por la vida haciendo cosas buenas ya que eso es lo que el Padre le ha ordenado. Es decir, no considera el asunto desde la ética implícita, sino desde la lealtad al código explícito. No está nada mal, y de hecho puede considerarse un nivel muy alto de bondad, ya que no depende de su parecer, ni de su estado de ánimo, ni de la moral social, ni de la ganancia persona, sino exclusivamente de su servicio fiel al Creador. Entonces, ayudará al caído porque Dios se lo manda, y si luego obtiene premios o no, no está en consideración (al menos no en la consciente y hablada).

Otro podría decir que ayuda al caído porque le duele verlo así, es un panorama desolador, le estremece y le mueve a la solidaridad porque el sufrimiento del otro le hace sufrir. Si estás despierto leyendo esto, te das cuenta de que aquí hay un granito de egoísmo, ya que la ayuda no parte del desinterés puramente ético, ni de la sujeción a la Voluntad del Padre, sino para evitar un malestar personal. Como me molesta ver a alguien pasándola mal, entonces lo quito de mi vista (haciendo algo bueno, porque otros lo quitan negando la realidad, o mirando para otro lado, o mintiéndose sobre las cosas). Pero este egoísmo al menos tiene un componente de empatía, de conectarse con el padecimiento del otro, ponerme en su lugar de dolor, reconocer que está necesitado y se le puede dar una mano. En cierta forma el egoísmo está mitigado, ya que hay un porcentaje de verdadera solidaridad con el otro.

Y luego están los otros, como los que escribieron el mensaje que estoy ahora comentando (y probablemente quienes lo han compartido tras entenderlo y aprobarlo, no meramente dando like y share de manera automática como se suele hacer).
Ayudan para recibir algún beneficio, cualquiera que sea, y eso es el principal motor de su accionar supuestamente bueno. Entonces desean paraíso, reconocimiento, aplauso, recompensa, karma, o cualquier otra cosa y el necesitado queda en un segundo o tercer plano, simplemente es el escollo que hay que sortear para recibir el deseado premio.
Acá está en primer lugar el EGO, no el AMOR.

COMO SEA: ¡AYUDA!
Pero ten en cuenta de no caer bajo las garras de vivillos profesionales que se aprovechan de la bondad o del egoísmo de otros, para así salir beneficiados injustamente.
Porque tienes la obligación de no ser tonto, para lo cual deberás juzgar acciones y tener memoria para darte cuenta de patrones habituales de conducta.

Para finalizar, una sugerencia muy especial sobre los memes inspiracionales.
No todo lo que reluce es oro, ni todo lo que parece inspiración espiritual está inspirado en el espíritu.
Ten cuidado, porque el engaño más embaucador es el que se viste de verdad y hasta dice un par de cositas verdaderas para ocultar su horrible corrupción.

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