El gimnasio del alma

A partir de este viernes al anochecer (30/8/19) estamos comenzando el mes de Elul, el cual no tiene ninguna festividad ni ayuno marcados.
Probablemente sea así porque se ha dedicado por completo a la preparación del intenso mes de Tishrei.
Ya al inicio de ese mes tenemos los dos días del Iom haDin, más conocido actualmente como Rosh haShaná; luego el ayuno por el asesinato del líder Guedalia y las terribles consecuencias para la nación judía; luego Iom Kipur; más tarde Sucot; seguida para Sheminí Atzeret y en la diáspora festejemos un día extra que es Simjat Torá.
Sin dudas, una época de mucho trabajo espiritual, con juicios de lo Alto por doquier, arrepentimiento, rezo, comunidad, comida, rituales, ayuno. Un mes movidito, como una montaña rusa que nos lleva desde las alturas hasta lo más profundo, de la dicha más intensa a la congoja digna.
Entonces, tenemos que dedicarnos a la preparación para vivir esa vehemente experiencia que nos trae el mes de Tishrei.

Recordemos que al arrancar el mes de Elul, hace 3331 años, en este día, Moshé volvió a subir al monte Sinaí para recibir dos dones de Dios para los judíos: el perdón por el pecado del becerro de oro y las segundas y definitivas Tablas de la Alianza.
Nuevamente estuvo allí, en directa presencia del Eterno, durante cuarenta días y sus noches, sumergido en el no-espacio/no-tiempo para compenetrarse del código de la Creación, cual es la Torá.
Extraño, ¿no?
La Torá consigna el lugar exacto y el tiempo exacto, y sin embargo nuestra Tradición nos afirma sin lugar a confusiones de que Moshé estuvo separado del espacio/tiempo, sumergida su verdadera personalidad en el plano espiritual quedando su materialidad relegada, en suspenso hasta que volviera a requerirse sus servicios.

En la presencia directa de Dios, sea lo que eso quiera decir, experimentando una realidad por completo diferente a lo que nuestra mente puede procesar e incluso imaginar.
De esa dimensión por sobre el mundo es que procede el conocimiento de la Torá.
¡Si habrá que tener mucho cuidado para no travestir sus enseñanzas!
Por eso es que la única manera de aprender realmente Torá es siendo conducido directamente por un maestro de Torá, apto, preparado, instruido, conocedor, que a su vez haya tenido la guía directa de un maestro que estuviera asociado a su maestro y este al suyo en una cadena sagrada que nos une con la revelación de la Torá por parte de Dios a Moshé.
¡A tenerlo en cuenta y no olvidarlo!

Regresando al tema inicial de este estudio, durante Elul escuchamos casi todos los días el toque tradicional del Shofar; algunas comunidades tienen la costumbre de recitar las Selijot a la medianoche o en algún momento de la madrugada; se trata de mejorar nuestra conducta y por ello también aumentamos la tzedaká así como las gemilut jasadim.
Todo esto sirve como entrenamiento para nuestra conducta y pensamiento.
Estamos trabajando en perfeccionar el pensamiento, aclarar la emoción, vincularnos socialmente para lo bueno, para que todo esto redunde en un Yo Vivido que manifieste nuestro Yo Esencial.
Destruimos focos oscuros que nos afectan desde nuestro Sistema de Creencias, en tanto vamos construyendo pensamientos de positivismo renovador. Enmendamos partes corruptas de nuestra personalidad, mientras edificamos una manera de estar en este mundo que sea trascendente y vital.

Así se espera que lleguemos al mes de Tishrei listos para el Juicio y confiados en el buen resultado.
Para que los deseos de un buen y dulce año no sean meras palabras, o una especie de invocación mágica, sino una conclusión lógica que obtiene el visto bueno del Creador.

¿Tú que opinas?

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«La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado.»
(Mishlei/Proverbios 11:25)

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