El Todopoderoso es TU sombra

«el Eterno es tu sombra a tu mano derecha.»
(Tehilim/Salmos 121:5)

El alcance de esta pequeña pero poderosa frase es enorme.
Implica que allá donde decides ir es adonde serás acompañado por el Todopoderoso.

Si tus caminos son de dolor, espanto, sufrimiento, maltrato, maldición; el Eterno estará contigo.
Si tus pasos te llevan por caminos de esplendor, amor, armonía, construcción, deleite; el Eterno estará contigo.

El se comporta como tu sombra, TU sombra.
Porque nos ha dado un don especial, que es el libre albedrío. Es decir, tenemos la capacidad para escoger entre hacer lo bueno y lo que no lo es.
Como somos extremadamente limitados, en todo lo que estamos siendo en este mundo, entonces el libre albedrío queda restringido y no es absoluto. A veces si hasta parece que actuamos como autómatas, sea esclavizados a hábitos, manipulados por mandatos sociales, enceguecidos por el Sistema de Creencias, reaccionando desde el instinto, reducidos a determinados patrones de conducta por la realidad material.
Pero hasta en el mínimo átomo que nos quede para elegir entre el bien y el mal, está presente ese don divino que es el libre albedrío.

Y Él nos acompaña para donde elijamos ir.
No determinará nuestra conducta, aunque pueda hacer todos los juegos y manipulaciones del ambiente que favorecerán o entorpecerán que consigamos llevar adelante nuestra elección.
Tal como hizo con “el corazón de Faraón”, aquel que se puso terco para no dejar salir a los israelitas hacia la libertad.
Dios no le quitó el libre albedrío, pero construyó una cárcel psicológica y social, con múltiples barreras y muros, que tenían atrapado al rey en una red muy difícil de romper, por tanto estaba como siendo llevado hacia un determinado lugar pero él decidía aquello que decidía.

La pregunta ahora es: ¿qué vas a hacer con esta información?

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