Amo de tu alegría

«Y lo bendijo allí.»
(Bereshit/Génesis 32:30)

La posibilidad de estar alegre existe solo en este momento, ¡aquí y ahora! 
Si imaginamos que estaremos alegres en el futuro, o miramos con nostalgia la alegría del pasado, no estamos llenando de gozo nuestra alma.
En el mejor de los casos podremos tener una sensación de alegre congoja, o de ansiosa espera.
En el peor, hundirnos en amargura por lo que alguna vez tuvimos pero ahora ya no sentimos; o pasarnos aguardando algo que no ha venido y quién sabe si lo hará.
Eso nos deja un solo tiempo para la alegría, que es este.

Imagina que si tienes un pie en el pasado y otro en el futuro, poca estabilidad le estás dejando a tu presente.
Más bien, tus dos pies firmemente apoyado aquí, con la mente enfocada en el ahora.
Por supuesto que la mente se vigoriza con algunos recuerdos, así como se nutre con la proyección hacia el mañana. Sin dudas que no es bueno estar aislado de la continuidad que hemos sido, somos y esperamos ser.
Pero la idea saludable es que sea el presente lo que tiene la preponderancia ya que es el único tiempo que tenemos para vivir.
Porque, ayer ya murió, mañana aún no nace, pero este momento está aquí y tenemos que llenarlo con el mejor de los poderes.

Por tanto, a veces podemos darnos un rato para analizar el pasado, aprender de él, recibir sus enseñanzas, tomar en cuenta lo que nos ha aportado para bien y mal.
También tenemos que tener un rato para visualizar hacia donde nos dirigimos, qué consideramos que nos conviene, cómo llegar al destino que planificamos.
Pero no podemos dejarnos perder el foco en el presente, porque si derrochamos los recursos presentes (entre los que se incluye el tiempo) maniatados por el pasado y el futuro, no conseguiremos nada beneficioso.

La vida es ahora, en este lugar.
Ayer y mañana son solamente sombras, sin vitalidad.
Pueden existir porque nosotros les permitimos.
Entonces, no le demos poder al remordimientos y echar culpas, como tampoco a la ansiedad e indefinición.
Mejor construyamos ahora nuestro presente con todo lo que tenemos al alcance.
Así, aportaremos a la experiencia agradable y seguramente alegre.

  • Para darte más chanes de pasarla bien enfócate en el presente, sin perder de vista de vez en cuando tu futuro.
  • Deja de preocuparte por el qué dirán.
  • No andes reaccionando a partir de lo que supones que piensan o quieren los demás.
  • Aprende a interpretar lo que te sucede para encontrar la faceta positiva.
  • Despréndete de las obligaciones que te esclavizan sin darte un sentido de trascendencia.
  • Enfoca tu mente y plántate en el presente.
  • Sé solidario y amable, agradece.
  • Pon en funcionamiento tu potencial para que seas poderoso.
  • No malgastes tus energías en lo que es inútil.
  • Desactiva las minas que te dejaron a tus pies para impedirte crecer y disfrutar.
  • Disfruta de lo permitido y saludable.
  • Apártate de lo negativo y prohibido.
  • Filtra tus creencias para dejar fuera las que te empobrecen.
  • Atrévete a reírte, pero no a burlarte.
  • Ayuda a alguien desinteresadamente.

Con estas simples pautas al alcance de tu mano ya tienes ganado montón del terreno para tu alegría.

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